Cuando se habla de la industria de León, lo primero que le viene a la mente a cualquier guanajuatense es el zapato. Sin embargo, mucho antes de las grandes fábricas y del sector cuero-calzado, existió la rebocería.
Consciente de destacar la importancia histórica de los rebozos, el arquitecto Rodolfo Herrera, director del Archivo Histórico Municipal, presentó el libro ‘La rebocería en León’ donde describe el impacto sociocultural de este tema.
En entrevista para El Heraldo de León, Herrera contó el origen del libro, y todo lo que contiene: “Es un trabajo que presenta los estudios que tenemos en el archivo, de cómo se desarrolló la industria del rebozo”.
Herrera cuenta que, la ciudad contaba con talleres de rebozo, donde se aprovechaba la lana de las haciendas, donde había hasta 40 mil ovejas. Parte de la lana se iba a la ciudad de México y otra, se quedaba en la ciudad. En Barrio Arriba había incluso telares. En 1830, algunos telares se usan para hilos de algodón y se usan para crear rebozos. Ocurre en el año antes citados, a inicios del siglo XIX.
En un informe del entonces gobernador Florencio Antillón (destacado militar y abuelo del escritor Jorge Ibargüengoitia) se reporta que León produjo más de un millón de piezas de rebozo, que se lleva a en tren a otros puntos del país.
Sin embargo, todo en el mundo cambia, y la industria rebocera no fue la excepción: “Desgraciadamente la ciudad empezó a cambiar. No se le dio el estímulo, se fue perdiendo, y la curtiduría, que ya existía, pero no tan fuerte, empezó a ganar terreno”.
El libro ya se encuentra disponible en el Archivo Histórico Municipal de León y puedes solicitar un ejemplar totalmente gratuito de esta nueva edición del AHML en sus instalaciones: Justo Sierra #216, Zona Centro. Lunes a viernes de 08:30 a.m. a 03:00 p.m.
