Cientos de católicos participaron en la misa solemne presidida por el arzobispo de León, monseñor Jaime Calderón Calderón, en el Templo de la Santísima Trinidad y de las Tres Aves Marías, con motivo de la celebración de la Asunción de la Santísima Virgen María, conocida popularmente como la Virgen de las Manzanas.
Para quienes no pudieron ingresar al recinto, se instaló una pantalla en el exterior. En su homilía, el arzobispo invitó a la comunidad a vivir la fe con esperanza y confianza en Dios, afrontando los cambios del mundo sin caer en el pesimismo.
“Cada época tiene sus cosas bellas y sus grandes desafíos, y la nuestra no es la excepción”, señaló, destacando que la verdadera tradición se sostiene en el valor fundamental de la fe en Jesucristo, transmitida de generación en generación.
Calderón recordó que, aunque las formas y costumbres puedan transformarse, lo esencial es mantener viva la fe y entregarla a las futuras generaciones, tal como lo hicieron abuelos y padres con sus descendientes.
“Eso es lo que constituye la tradición, lo que se va entregando. Los abuelos tuvieron la audacia y la valentía de vivir su fe y la entregaron a la siguiente generación. Nuestros padres, con sus defectos y cualidades, tuvieron la fuerza, la audacia y el valor de entregar su fe a nosotros”, dijo.
La festividad, profundamente arraigada en León, se distingue por la ofrenda de manzanas a la Virgen. Durante la ceremonia, las imágenes se adornan con manzanas, flores y otros elementos simbólicos, que posteriormente son bendecidos y distribuidos entre los asistentes, quienes las llevan a sus hogares como un recordatorio de pureza, fe y devoción.
Esta tradición, explicó el arzobispo, no es solo un gesto externo, sino un acto de transmisión espiritual: “Cuando se pierde conciencia del valor fundamental, la tradición se degrada. Jesucristo es ese valor que debemos custodiar y entregar”.
Con una canasta llena de manzanas adornadas, Rosario Ruiz, vecina de la colonia Obregón, asistió a misa y contó que, por más de 30 años, ha participado en esta fiesta en la que entrega manzanas, una celebración que describió como “muy bonita”.
La calle 5 de Mayo cerró el paso para que los católicos pudieran festejar a la Virgen. Con juegos mecánicos, buñuelos y antojitos mexicanos, la celebración concluyó con una misa de acción de gracias a las 8 de la noche.
