Uno de los personajes más populares de la novela de misterio es Arsenio Lupin, creado por el escritor francés Maurice Le Blanc. Sus historias tratan de un “caballero ladrón”, Arsenio, quien siempre logra despistar a la policía y salirse con la suya. En los 20 libros escritos por Le Blanc, ambientados en el París de principios de siglo XX Arsenio, aunque es un ratero, jamás pierde la educación ni la clase, robando obras de arte de incalculable valor y demostrando una amplia cultura.

Como era de esperarse, las historias de Lupín han tenido cientos de adaptaciones: versiones mexicanas, una animación japonesa cuyo protagonista es su nieto, y la más reciente, estrenada el pasado 8 de enero.

Un personaje de estas características pareciera producto de la ficción y la fantasía… sin embargo, no es del todo cierto. A lo largo de la historia de Francia han existido “caballeros ladrones” tan reales como quien lee este artículo en estos momentos. Hablemos de dos de los más populares.

SERGE DE LENZ

A inicios de los años veinte del siglo XX, en pleno París de la Bella Época, existió un ladrón que cimbró el desconcierto en la Ciudad Luz. Su nombre fue Serge Henri Louis de Lenz, conocido como “El caballero ladrón”, pues su dudosa fama estuvo a la par de la publicación de las novelas de Arsenio Lupín. De hecho, Maurice Le Blanc odiaba que comparasen a De Lenz con su creación.

De Lenz nació en 1892 y como muchos hombres de su generación, participó en la Primera Guerra Mundial. Era un hombre demasiado impulsivo, por lo que el patriotismo bélico no le duró mucho y optó por desertar cuando faltaba poco tiempo para que terminara el conflicto bélico. Serge prefirió vivir la fascinante Francia de aquellos tiempos, y codearse con la clase alta de la ciudad. No solo se limitaba a ser un ladrón de arte, sino que también era un gigoló bisexual de parisinos adinerados. Como era de esperarse sería denunciado y terminaría en la cárcel, para salir en 1941.

Posteriormente, se movería a sus anchas en la Francia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, sobre todo entre los traficantes de arte ofreciendo sus servicios a los Aliados y al Eje por igual… pero Serge no se estaba echando de enemigos a los tolerantes policías parisinos, sino a los nazis, quienes lo llevaron al campo de concentración de Buchenwald. Fue liberado por los estadounidenses en 1945. Ese año regresó a París e intentó robar a un viejo conocido suyo, quien no le tuvo tanta paciencia y lo mató a golpes. Sobre su vida se ha escrito el libro “Serge De Lenz, L’Arsène Lupin De L’entre-Deux-Guerres” de Roger Tallantier.

Otro caballero ladrón, también francés y más cercano a nuestros tiempos, es Christophe Rocancourt, quien igual que Arsenio Lupin se codeaba con celebridades y usaba varias identidades para huir de la ley.

Rocancourt nació en 1967. Decía ser hijo de Sophia Loren, amigo de Michael Jackson y miembro de la familia Rockefeller, pero obviamente, todo era un invento para apantallar. Logró que varios empresarios invirtieran en sus proyectos, que eran viles estafas. En 2007, intentó engañar a la directora Catherine Breillat, quien tras demandarlo por abusar de su confianza, logró ponerlo tras las rejas.

Dos vidas reales, pero parecen imaginadas por un escritor de novela de misterio.

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