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Racismo ¿Aquí?

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Hace unos días hice mención sobre el machismo.

Ese machismo que persiste en nuestra sociedad, el machismo invisible que permea constantemente. Sin embargo, no es el único factor que impide el desarrollo adecuado de las personas, tanto mujeres como hombres. También, como la humedad, que aparenta desplegarse sin ser vista en alguna pared de nuestro medio, así de clandestino encontramos el racismo en nuestro entorno.

Es un tema que no ha querido ser reconocido por la sociedad mexicana y que arrastramos desde la conquista y el colonialismo.

Ya sea velado con el humor que nos caracteriza o  por cierta  actitud, el racismo es una práctica en México. Un país donde el 70% de la población tiene tez morena. Un clásico estereotipo  mexicano (Películas), los hombres con sombrero, bigote, chaparros y panzones. Las mujeres, ataviadas con vestidos amplios de telas multicolores, reboso, huaraches, cargando un niño. Les llaman coloquialmente y en forma despectiva: “las marías”. Mujeres que en la época de los años sesenta invadieron la Ciudad de México y que se dedicaban a vender dulces y frutas en las aceras.

En nuestro país, de acuerdo con la opinión de extranjeros (modelo uruguaya)  menciona que el prototipo que solicitan las agencias de contratación es de una mujer blanca, rubia, alta, cabello lacio, ojos claros, talla 6, es decir el perfil de latina aspiracional (Sepa más, 2017).

Los hombres deben reunir las siguientes  características: «blanco, aspecto de un alto ejecutivo, tipo latino internacional, clase alta aspiracional. Tal vez con tez morena podría no ser el tipo adecuado para ser contratado.

La sociedad asume que lo mexicano es menos bonito, que lo moreno no es agraciado. Hay vergüenza el tener un fenotipo (apariencia) de esta forma.

A los que habitamos este país nos han dicho que somos mestizos y que por ello no podemos se racistas.

-Es una absoluta mentira.

En México, la pobreza tiene piel morena (Federico Navarrete UNAM) y  la discriminación racial siempre se combina con otras formas de discriminación, como de clase, de género, idioma, cultura, religión”.

 En nuestras escuelas no se han diseñado campañas para evitar el racismo que provoca discriminación. Juzgamos a las personas por el color de su piel y es una práctica muy arraigada en nuestra idiosincrasia.

Lo vemos constantemente, y mas ahora con las campañas donde un partido político está utilizando su acrónimo para matizarse.

¿Ya saben quien?

Federico Navarrete señaló que el racismo “es uno de los aspectos más graves en nuestra comunidad social en el presente, que si no lo combatimos frontalmente, va a impedir que México sea realmente democrático, y seguirán los niveles de desigualdad y violencia que vivimos ahora” (México racista, una denuncia. Grijalbo, 2016).

Parece no importarnos ni el machismo, o la discriminación, sin embargo, nos afecta mucho el color de nuestra piel, que provoca resentimientos hacia las personas con un color menos moreno. A ellos, que siguen siendo de piel morena, se les dice “güeritos”, a los otros, despectivamente  “nacos”, palabra interpretada de diversas formas pero que popularizó el “Pirrurris” (Luis de Alba, 1978) y que probablemente nació de la aféresis de “totonaco”, pueblo indígena de Veracruz.

Como sea, el racismo juega un papel preponderante en nuestra sociedad, que al igual que el machismo, provocan descalabros económicos. Evita seleccionar, en los puestos de trabajo,  personas morenas o con aspecto estereotipado, limitan esos lugares  y los hacen  asequibles a personas de tez blanca. También limita los accesos a la educación y desarrollo de los pueblos en diversas partes de nuestro país, ocasionando un resentimiento social que a la larga se manifestará de una forma contundente.

-Un voto.

Hay muchas cosas que necesitamos cambiar, cerrar la llave al sistema de corrupción mexicano que además incluye el machismo y el racismo invisibles a los ojos de todos nosotros.

¡Hasta la próxima!

                                                                          dr_rethcuel@yahoo.com

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