El Estadio León conmemora hoy el 50 aniversario de su inauguración oficial desde aquel histórico partido entre Santos de Brasil y River Plate de Argentina, presenciado bajo las candilejas por unos 30 mil espectadores leoneses.
El 1 de febrero de 1967 fue un día histórico para el pueblo de León, fecha indeleble que marcó el nacimiento de un coso futbolístico de categoría internacional, construido con capacidad para 28 mil espectadores, estacionamiento, palcos, área de plateas, rampas y túneles de conexión entre los vestidores y la cancha.
Cincuenta años después, el Estadio León sigue en pie como sede oficial del Club León, la gloriosa cueva de La Fiera, pero al paso de los años ha sido mermado en su propiedad, a tal grado que hoy enfrenta un juicio que podría dejar sus derechos en manos de particulares.
Dos veces mundialista, en 1970 y 1986, el también denominado “Nou Camp” fue testigo del campeonato de liga del equipo en 1992, para luego consolidar dos estrellas más con un bicampeonato en los torneos de Clausura 2013 y Apertura 2014.
Hoy, en su 50 Aniversario inaugural, el Estadio León toma un respiro en su vertiginosa carrera deportiva para presumir su trayectoria y dejar claro que, como cincuentón, su pasto todavía reverdece para alzar nuevos trofeos del balompié leonés.

SU INCUBACIÓN
A principios de 1965, México levantó la mano como aspirante a la sede del Mundial del Futbol 1970, que representaría la necesidad de contar con estadios de calidad internacional.
En ese mismo año, don Pedro Pons, directivo del Club León y comisionado de la Federación Mexicana de Futbol, envió desde Japón la noticia que la FIFA había decretado a México como país anfitrión de la Copa del Mundo de 1970.
Entonces se sumó la posibilidad de una sub-sede en la plaza de León, una ciudad que contaba con el funcional estadio La Martinica, pero que no reunía las especificaciones marcadas por el ámbito internacional.
Los directivos del club, con el entusiasmo de leoneses como Manuel Ortega, Alfonso Sánchez López y Guillermo Liceaga Díaz Infante, se unieron a la titánica tarea de elaborar un ante-proyecto para la construcción de un moderno estadio.
La primera pregunta fue: “¿Dónde?”, que no tuvo una respuesta inmediata.
Pero la duda fue disipada por el Gobierno del Estado, al donar un terreno ubicado entre las entonces flamantes instalaciones de la Feria de León y el Instituto Lux.
Ahí sería el sitio ideal, en un predio a las afueras de la ciudad, pero con la conectividad de la carretera Panamericana 45, por la avenida Prolongación Calzada y el llamado Eje Avenida, hoy bulevar Adolfo López Mateos.
En agosto de 1965 se colocó la primera piedra del estadio ante la algarabía del pueblo leonés, que atestiguó el solemne momento cuando las autoridades y los directivos del Club León, tomaron la pala y el pico para iniciar la obra.
La sobria silueta del estadio se consolidó durante 1966, cuando los leoneses constataron que la obra se había transformado en una realidad, e incluso pudieron atestiguar en noviembre de ese mismo año, el primer encuentro oficial de la primera División entre León y América, partido ganado por los verdes 2-1.
El brasileño Zague fue el primer jugador en marcar un gol, seguido del verdiblanco, Gabriel Mata.
Para el Estadio León fue su primer partido, pero no significaba la inauguración oficial, que se reservó para el 1 de febrero de 1967 cuando se estrenarían todas sus instalaciones.
Para ese momento, numerosos leoneses habían comprado los derechos de palcos y plateas, que fueron vendidos por la directiva del Club para solventar la inversión del proyecto con la organización “Promotora de Ventas” como una forma para pagar la enorme deuda contraída por el club, así como para el pago a la Constructora Arva, ejecutora de la obra.

LLEGA PELÉ A LEÓN
El 30 de enero de 1967 arribó a León el equipo Santos de Brasil, con toda su constelación de estrellas para jugar el 1 de febrero contra el River Plate con sus astros argentinos, en el marco del partido inaugural.
Un día después se jugaría un segundo partido entre el equipo León contra el River, como parte del programa de festejos por el nuevo coso futbolístico de la ciudad.
A su arribo a tierra zapatera, los integrantes de ambas escuadras pasearon por las calles de la ciudad y entrenaron en diversos horarios en el estadio, ante la presencia de millares de aficionados congregados en las flamantes tribunas.
Por parte del Brasil, la atracción fue el goleador Edson Arantes do Nascimento ‘Pelé’, y de los jugadores pamperos, Amadeo Carrizo, el imponente arquero mundialista.
Luego llegó la hora del partido nocturno, el juego inaugural que fue precedido por las notas de los himnos de México, Brasil y Argentina, en presencia de las autoridades encabezadas por el entonces gobernador Juan José Torres Landa.
Posteriormente, las autoridades develaron la inmortal placa que versa: “Estadio León, obra iniciada el 18 de agosto de 1965 dentro de la concepción del Plan Guanajuato”.
El presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, Guillermo Cañedo, emitió un vigoroso mensaje de impulso al balompié y destacó la soberbia imagen y funcionalidad del nuevo estadio.
También anunció que el 13 de marzo (de 1967) arribarían los delegados de la FIFA para analizar la propuesta de que los estadios de León, Puebla y Guadalajara funjan como sub sedes del Mundial de 1970.

EL JUEGO INAUGURAL
El equipo de Brasil saltó a la cancha con todo su cuadro titular: Glymar, Mauro, Rildo, Orlando, Lima, Zito, Blouleux, Amaury, Toninho, Pelé y Edú, entenados por Antoninho Fernández.
El equipo de Argentina jugó con Carrizo, Panizo, Guzmán, Bardón, Salari, Vietlez, Cubillas el uruguayo Matosas, Galeano, Onega y Delen, con su entrenador Juan Carlos Lorenzo.
Fue un partido de calidad internacional con dos soberbios goles brasileños, el primero marcado por Pelé y el segundo por Edú, mientras que el gol argentino fue anotado por Onega.
Los aficionados disfrutaron la calidad del partido de futbol que fue arbitrado por Diego Di Leo.

GANA LEÓN AL RIVER
El segundo partido inaugural, un día después, fue ganado por el equipo León al River Plate, una victoria clamorosa de parte de la afición local.
Los Esmeraldas estuvieron bien dirigidos por su entrenador Luis Grill y con la soberbia actuación del portero Marcos Gallardo, Manuel “Pachuco” López, Roberto López, hermanos Loza, Luis Estrada, Sergio Anaya, Carlos Barajas, Amador Fuentes, así como el refuerzo invitado, el tapatío Salvador Reyes.
El partido fue peleado por los leoneses con enjundia, sin complejos, destacando el soberbio gol del rey del chanfle, Manuel ‘Pachuco’ López, quien hizo vibrar a la tribuna “que dejó escuchar un aplauso colosal que duró una eternidad”, como lo narró el comentarista deportivo, Paquín.

CINCO DÉCADAS DESPUÉS
En estos días, el Estadio León ha sido manzana de discordia entre intereses políticos y económicos.
Más de 10 mil metros cuadrados de su estacionamiento fueron perdidos y hoy se encuentran en manos de la iniciativa privada.
Otro espacio similar de la entonces llamada “cancha de prácticas” pasaron a resguardo municipal, al integrarse a las instalaciones del Parque Explora.
En la década de 1980 sus tribunas de sol y zona preferente fueron objeto de una ampliación, mientras que la actual directiva invirtió en el remozamiento de su imagen.
El viejo y glorioso inmueble apaga hoy sus 50 velitas, que volverán a ser encendidas para disipar con su luz la incertidumbre de su futuro.
El pueblo de León desea a su estadio: “Muchos días de éstos”… muchos más por venir.

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