A 25 años de haber conseguido la quinta estrella del Club León, Marco Antonio “El Chato” Ferreira aún añora regresar a trabajar en esta ciudad.
“Si me dijeran, Chato hay trabajo en León, con los ojos cerrados aquí estuviera, es una ciudad que estimo, la quiero mucho, me atendieron muy bien en Toluca y Ciudad Victoria, pero León es especial, la gente reconoce mi trabajo, me piden autógrafos”, recordó con una gran sonrisa.
El michoacano reconoce el liderazgo del entrenador Víctor Manuel Vucetich, como el cerebro del quinto título del equipo.
“Muchos no nos consideraban como un equipo para campeonar, pero gracias a la motivación del técnico se dio, él formó un gran equipo”, dijo.
Como todo campeón, la columna vertebral de ese León tuvo jugadores importantes, cinco experimentados líderes como Marco Antonio Ferreira en la portería, Edgardo Fuentes en la defensa, Benedicto Bravo y Marco Antonio Benatto “Marquinho” en el medio campo, y Milton Queiroz “Tita” en el ataque.
Nacido el 6 de mayo de 1956, el título en León fue el único en su larga carrera como portero.
PORTERO DE LLANO
Ferreira emigró con su familia de Morelia a Guadalajara, donde inició como mediocampista en las fuerzas básicas de Chivas a los 14 años.
El destino lo llevó a jugar en el llano como portero para ganar dinero y poder mantenerse económicamente.
A los 17 años hizo pruebas como guardameta en la filial de Toluca y a los 19 años ya en el Estado de México, integró el segundo equipo choricero.
Para 1979 tomó la titularidad del primer equipo tras una lesión del primer portero de Toluca, Walter Gassire.
Se quedó en Toluca hasta el torneo 1987-88. En Correcaminos jugó dos temporadas (1988-1990).
Integró la Selección Mexicana “B” en varias ocasiones.
Para el Mundial de México 1986, se lesionó el hombro izquierdo, lo operaron y ya no pudo competir por un puesto.
CAMPEÓN EN LEÓN
Llegó a León en junio de 1990, Leonel Ortiz fue el portero que ascendió con León. La directiva contrató a Ferreira con 34 años de edad para reforzar la portería.
“Muchos me decían que no jugaría, que sólo vendría a apoyar a los jóvenes para transmitirles mi experiencia, a los 36 fui campeón por primera vez en mi carrera, jugué hasta 1995, me retiré aquí”, recordó el Chato mientras observaba a sus hijos trabajar con niños y jóvenes en León.
El primer líder del equipo fue el entrenador, Vucetich supo trabajar muy bien con los veteranos y los jóvenes, unificó a la directiva, explicó.
“Los experimentados nunca nos sentimos más, arropamos a los jóvenes como Alfredo Murguía, Martín Peña, Guadalupe Castañeda, Carlos Turrubiates, Francisco Uribe, Martín Castañeda, Rafael Bautista, Marco Fabián, Alberto Coyote”, recordó.
Además, los novatos supieron entender que se jugaban su carrera deportiva con un título, “los jóvenes con la fama que fueron tomando no se sintieron más que los veteranos”.
MALA ECONOMÍA
“Cuando llegue no tenían ni uniformes, jugamos la primer temporada con mi marca “MARCS” (por Marco Antonio), era una ballenita, yo los tuve que regalar, no había mucha economía”, recordó.
El trabajo de los hermanos Márquez de San Francisco fue vital para el armado del equipo, luego integraron al ingeniero Roberto Zermeño, “los chavos supieron valorar el esfuerzo de la directiva y respondieron en la cancha”.
Entre Ferrerira y Edgardo Fuentes amalgamaron la defensa, en el medio campo “Marquinho” y “Tita” supieron manejar muy bien a Coyote, Benedicto y Peña, Toqui Castañeda y Paco Uribe en la delantera hicieron su trabajo.
“Después de 25 años nunca creí estar aquí nuevamente, la vida me da la oportunidad de estar con mis hijos y mis nietos. Mis hijos quisieron ser futbolistas, pero no los valoraron en su momento, ahora mis nietos son quienes llevan nuestros pasos” resaltó.
MEXICO RETROCEDIÓ
Para “Chato”, el actual futbol que se juega en México es malo, un sistema muy defensivo con cinco defensas, cuatro mediocampistas y sólo un delantero.
“No entiendo a los entrenadores, ponen a un defensa a correr 90 metros para enviar un mal centro, retrocedimos en competitividad”, lamentó.
“Antes jugábamos en cono, era un defensa sólido y todos los demás eran muy ofensivos, ahora es al revés como un pino, puros defensas y un solo atacante, nuestro futbol ya no tiene jugadores hábiles”.
Ferreira concluyó que el mundo evoluciona y juega muy bien el futbol.
“En España el Real Madrid y Barcelona tienen cinco delanteros, jugadores ofensivos, pero en México las porterías son chicas para tanto defensa”.
