A raíz de la paranoia generada en diversos puntos de la ciudad de León por los supuestos “saqueos”, los comerciantes de la Belisario Domínguez, una de las áreas que vivió los hechos con mayor intensidad, reconocieron que no será sencillo recuperarse.
José Cabrera vende donas habitualmente afuera del paradero Soledad. Le tocó vivir la paranoia y el temor propagado por los supuestos disturbios y saqueos. Vio a los comerciantes armados con palos y varillas, quienes debían defenderse de unos supuestos alborotadores que jamás llegaron. Para él, después de la tempestad no vino la calma.
“Recogí sólo la primera vez y después ya no. La verdad es que me afectó bajándome la mitad de mis ventas. Así le pasó a muchos comerciantes”, cuenta.
METEN MIEDO OFICIALES
Blanca Estela, vendedora de fresas, reconoció que aunque la situación no le afectó a sus ventas, sí se sintió asustada ante los hechos.
“Yo digo que no fueron los manifestantes porque ellos andaban en otro lado. Más bien era puro malviviente que se aprovechó de lo que estaba sucediendo”, asegura.
Muchos comerciantes de la Belisario Domínguez se vieron afectados porque la esencia de sus ventas radica en los perecederos.
Gloria Aguilar fue uno de tantos casos. Ella, como tantos otros comerciantes, reconoció que fue la Policía quien entró en escena para advertir de los supuestos saqueos que provocarían los manifestantes… pero posteriormente habría de confirmarse que no eran más que rumores que en lo único que afectaron fue en las ventas a la hora pico y en 5 de enero.
