martes, agosto 25, 2026
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Queda claro, Donald Trump no sabe economía (Parte II)

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no sabe de economía, y esto lo digo por la serie de políticas equivocadas que ha estado implementando: por un lado realiza una reforma fiscal con una serie de recortes a los impuestos que elevan su déficit fiscal, luego se queja del creciente déficit comercial que los Estados Unidos tiene con China y México, y después decide iniciar una guerra comercial imponiendo aranceles a importaciones chinas por un monto de 46 mil millones de dólares.

En los Estados Unidos, los economistas están preocupados porque no les gusta el problema de “los déficits gemelos”, un fenómeno que se ha vuelto crónico y en el que se presentan de manera simultánea fuertes desequilibrios en el ámbito fiscal y en la balanza comercial. Esta es una situación que se ha dado desde la década de los ochentas, salvo por un breve periodo a principios de los 2000.

El déficit comercial de los Estados Unidos sigue creciendo y sumó 57.6 mil millones de dólares en febrero de este año. Y gracias al estímulo masivo por el recorte de impuestos de la administración Trump, el gobierno de los Estados Unidos incrementará la diferencia entre lo que gasta y lo que recauda. El resultante déficit fiscal llegará a un billón de dólares (trillón en inglés) para el año 2020 y será de 1.5 billones de dólares  para el año 2028.

La hipótesis de los déficits gemelos sostiene que un creciente déficit fiscal ocasiona un mayor déficit en la balanza comercial, ya que el mayor gasto público ocasiona un mayor gasto de consumo, lo que a su vez aumenta las importaciones. Los déficits gemelos muchas veces son vistos como fenómenos aislados en lugar de analizarse como elementos que coexisten y se refuerzan uno al otro con efectos perversos para la economía, en especial cuando quien los registra es una economía desarrollada.

El problema de un creciente déficit fiscal se potencializa cuando la economía que lo registra ya está en una situación de pleno empleo. La teoría económica sostiene que cuando una economía está en recesión, el registrar un mayor gasto público, y por lo tanto un déficit fiscal, ayuda a paliar la caída del Producto Interno Bruto (PIB), ya que un mayor gasto fiscal compensa la disminución de la demanda, provocando que las empresas puedan vender más, contraten personal, aumenten los ingresos, y se reactive el consumo. Esta es la razón por la que a Estados Unidos le ha ido mejor en cuanto a crecimiento económico, comparado con Europa después de la crisis global de 2008 – 2009.

Pero no es aconsejable mantener grandes déficits fiscales cuando la economía ya está trabajando con toda su capacidad, y básicamente todos los que quieren un empleo ya cuentan con uno. En una economía que ya está en pleno empleo de su fuerza laboral y de su capital, el echar un montón de dinero no ayudará a producir más (porque ya no hay gente disponible para producir más), sino que lo que ocasiona es que se incrementen las importaciones, aumentando así el déficit en la balanza comercial.

Entonces esto es lo que le sucede a Estados Unidos, y en lugar de poner remedio al problema del déficit fiscal, lo que hace la administración del presidente Trump es culpar a China y a México. En particular, hemos visto en las semanas recientes cómo los Estados Unidos, argumentando los robos de propiedad intelectual por parte de China, cómo ha propuesto imponerle a este país una serie de aranceles a la importación de sus productos. China ha respondido a Estados Unidos y ahora estamos a punto de presenciar una guerra comercial entre las dos mayores potencias económicas a nivel mundial.

¿Quién está en mejores condiciones para ganar la guerra comercial? Como veremos a continuación, es China.

El presidente Donald Trump ha dicho por Twitter “Cuando ya tienes un déficit comercial de 500 mil millones de dólares, no puedes perder”. Él cree esto porque su país tiene un enorme déficit comercial con China, el cual, de hecho, fue de 337 mil millones de dólares en 2017 no 500 mil millones, y piensa que puede ganar la guerra comercial entre los dos países. Pero aunque China le vende más a los Estados Unidos respecto a lo que le compra, la posición de Pekín es mucho más fuerte, tanto política como económicamente, de lo que cree Trump.

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