jueves, agosto 27, 2026
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Queda claro, Donald Trump no sabe economía (Parte II)

Desde el punto de vista económico, tanto los Estados Unidos como China, perderán en una guerra comercial. La imposición de aranceles aumentará los precios, disminuirá las exportaciones y perjudicará el crecimiento económico; por lo que tanto Estados Unidos como China estarían mejor si cesan las hostilidades. Pero ahora que la administración Trump amenaza con imponer aranceles a 46 mil millones de dólares de importaciones originarias de China y este país le ha respondido con una amenaza similar, estamos al borde de una guerra comercial. Desde entonces Trump ha aumentado el conflicto amenazando con imponer aranceles a otros 100 mil millones de dólares de importaciones provenientes de China, a lo que Pekín respondió que igualaría en respuesta. Los cálculos de Trump sugieren que piensa que China tiene más qué perder y que por lo tanto terminará cediendo. Pero está equivocado.

Las estadísticas parecen indicar que China es más vulnerable que los Estados Unidos, pero no es así. Si nos concentramos en el intercambio de bienes, como lo hacen la mayoría de los analistas, vemos que China le vendió a Estados Unidos un total de 506 mil millones de dólares el año pasado, y le compró apenas bienes por 131 mil millones de dólares. Pero los Estados Unidos también le vendieron a China 38 mil millones de dólares más en servicios de lo que le compraron. Pero el punto fundamental es que la mayor parte de lo que Estados Unidos le vende a China son productos agrícolas y bienes, cuyo contenido es en su mayoría estadounidense. Por el contrario, las exportaciones de China a Estados Unidos son típicamente bienes ensamblados en China que contienen muchos componentes de otros países, y muchas veces son de marcas estadounidenses. Y más aún, el 37% de las importaciones de Estados Unidos provenientes de China consisten de partes y componentes que requieren los productores estadounidenses.

Tomemos el ejemplo del IPhone de Apple. Cuando los IPhone son enviados de las fábricas chinas a los Estados Unidos, el costo total de la importación se le atribuye a China. Sin embargo, estos IPhone incluyen componentes de Corea del Sur, Japón, y de muchos otros países. De acuerdo con una estimación, el ensamblaje en China representa entre el 3 y el 6% de los 370 dólares que representa el costo de manufactura de un IPhone X. Dado que este teléfono se vende al público en 999 dólares, el grueso del valor agregado es estadounidense: el margen de Apple y el de los minoristas estadounidenses.

Claro que este es un ejemplo extremo y Trump no le ha puesto aranceles a los IPhone. Pero consideremos que de los 46 mil millones de dólares en aranceles con los que amenaza Trump, 26 mil millones corresponden a importaciones de bienes electrónicos. Las tarifas de Trump fueron diseñadas para perjudicar el objetivo del gobierno chino de desarrollar su propia gama de productos de alta tecnología. Pero de acuerdo con estimaciones de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), aproximadamente la mitad del valor de las exportaciones chinas de computadoras, electrónicos y equipo óptico es de origen foráneo. Así que aunque los aranceles propuestos se convirtieran en realidad para estos productos, y esto ocasionara una caída de un 25% de las exportaciones chinas de estos productos, el impacto directo para China sería de apenas 6.5 mil millones de dólares, algo así como el 0.05% de su PIB.

En contraste, el daño potencial que puede ocasionar China a los Estados Unidos es mucho mayor. Esto porque un primer objetivo de China fueron los aviones para transporte civil producidos por la empresa Boeing por un monto de 16 mil millones de dólares. Las acciones de esta empresa se desplomaron después del anuncio de China, pero las aerolíneas chinas se están expandiendo tan rápido que tal vez Boeing esté dispuesto a disminuir los precios de sus aviones para mantener las ventas allá. En ese caso, las tarifas impuestas por China serían pagadas por los Estados Unidos y no por las empresas chinas. Hay que recordar que Boeing compite contra la europea Airbus.

Aunado a lo anterior, otro objetivo de China en cuanto a la imposición de aranceles son las exportaciones estadounidenses de soya, las cuales fueron de 12.8 mil millones de dólares en 2017. China compra la mitad de las exportaciones estadounidenses de este bien, lo que le da poder de mercado. De hecho, conforme avanzaba la retórica de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, los precios de la soya se desplomaron y no debemos olvidar que China cuenta con Brasil como proveedor de soya.

Es así que podemos llegar a la conclusión de que el presidente estadounidense, Donald Trump, no sabe de economía y está mal asesorado. No sabe que él es el causante de los crecientes déficits comerciales que registra su país, derivado de su crónico déficit fiscal; y tampoco sabe que en una guerra comercial tiene todo para perder, eligió pelear contra un país que si sabe cómo hacerle daño.

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