HABRASE VISTO
Ya se sabe que, en la opinión presidencial, Latinus, Reforma, El Universal y “Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad” –MCCI- son financiados por una malévola red de violentadores de la 4T que se dedican a echarle a perder todos sus planes de gobierno, porque se trata de una “conjura internacional” contra los gobiernos “legítimos” como el de Cuba, Nicaragua, Venezuela y por supuesto, el Sacro Imperio Macuspnensis. De ahí, la virulenta denuncia del mandatario contra esa red internacional de conservadores. (sic)

‘TÁ GÜENO
El escenario lo dibujó con precisión Enrique Krauze en “El pueblo soy Yo”. Y este escribano solo reitera, hay que recordar que, para cada fracaso presidencial, el tabasqueño siempre encontrará –como desde hace dieciocho años y algo más- a un enemigo externo a quién echarle la culpa de todo lo que no funciona o le sale mal. ‘Ta güeno!

PERO, EN EL FONDO
Esas acciones y reacciones son parte de la coreografía gubernamental, a la que se adicionan la música y los coristas enviados a la escena pública, con los consecuentes artífices y tramoyistas ubicados, con frecuencia, tras bambalinas. Vamos, como dicen mis hermosas lectoras y amables lectores, “los que mecen la cuna” y resuenan el pandero.
No obstante, el elenco lo conforman también, el grupo de patiños que, de pronto, desentonan o se salen del guion prefabricado, pero cuya lealtad es incuestionable hasta el paroxismo, la iniquidad y la vergüenza.
Como primera ráfaga de luz, es necesario puntualizar que el tema del “príncipe con suerte”, (quien hace tres años no sabía –todavía- a qué iba a dedicarse o en qué iba a trabajar, y que la diosa fortuna lo volvió sexi para que, mediante una buena dosis de infusiones de “Toloache Forte” la princesa se enamorara de él) es un tema que ya explotó, que le provocó urticaria a todo el Palacio Nacional, y que no vino si no a confirmar el cómo se manejan las cosas en la administración federal, en verdad y a estas alturas, solo le interesa seguir abordándolo al presidente. A nadie más.
Lo penoso y preocupante del asunto es que, por las correspondientes “instrucciones de arriba” el mismísimo Octavio Romero Oropeza, en su calidad de Director de la empresa más improductiva del país, tuvo que tragar Ipomoea batatas –vulgo camote- para que, a nombre del presidente, se buscara deslindar al hijo, de sus excesos del perverso capitalismo que tanto choca en Palacio.

PRIMERA PREGUNTA
¿Qué le sabrá Romero Oropeza al presidente, como para hacer esos papelitos? Y a la inversa, ¿qué le sabrán al señor agrónomo como para exponerlo así, defendiendo en cadena nacional a la familia del mandatario? O sea, ‘Ta gúeno.

IRREMEDIABLE
Es irremediable pensar en casos similares.
¿Qué le sabrá Jorge Alcocer el titular de Salud Pública, como para disfrutar de una jugosa dieta y sus correspondientes prestaciones del odioso capitalismo lejano a la “honrosa medianía” presidencial? Que conste, es pregunta.

LO INSÓLITO
Sin embargo, aparece un caso de extraordinaria relevancia en este entramado de quereres y decires.
¿Qué le sabrá Hugo López Gatell -el llamado Doctor Muerte- al presidente o a sus más cercanos, como para que el mandatario, se atreva a decir que es “una dicha” contar con un personaje de este talante?

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS
En opinión de este escribano, valdría la pena preguntarle a los cientos de miles de familias enlutadas por el deficiente manejo de la pandemia; y a los millones más de mexicanos que engrosan la estadística de los contagiados diariamente. ¿Será una dicha para ellos contar con López Gatell?
¿Qué le sabrán al presidente?

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