El puente República que une a los barrios del Coecillo y Santiago, resulta un paso vehicular insuficiente para ofrecer la fluidez vial que exige la zona comercial y habitacional de ese sector.
El puente tiene más de cien años de vida, con adecuaciones como las que aplicó el Gobierno Municipal hace quince años con un programa de remodelación para regresar al diseño original del Siglo XX.
De acuerdo con datos del Archivo Histórico, la estructura resistió la inundación de junio de 1888 cuando la ciudad quedó devastada por los efectos de una tromba que arrasó con 2 mil casas, provocó mil 400 desaparecidos y se localizaron 240 cadáveres.
A raíz de esta tragedia, el Gobierno Municipal determinó construir los malecones y la estructura de un puente.
El viejo puente fue dinamitado a principios del Siglo XX y se procedió a construir la actual estructura, bajo la tutela del célebre arquitecto inglés Luis Long. Se le denominó “Puente Barón”.
De manera alterna, se inició la construcción del primer Malecón con el objeto de resguardar el cauce del río para evitar futuros desbordes.
Al paso de las primeras décadas del Siglo XX, el puente República y los malecones sumaron a su misión hidráulica la vocación de vías para vehículos de motor.
En la actualidad, la estructura requiere de una vía alterna para ofrecer un sentido de ingreso hacia el Barrio del Coecillo que vive un importante “bum” comercial.
