
Siguiendo con la misma temática de la atención de médicos y enfermeras en hospitales de la ciudad a quienes muchos califican como los héroes con mayor riesgo de contagio, y luego de esta contingencia por el COVID-19, en esta ocasión trataremos el tema de los psicólogos que brindan atención en el Hospital Psiquiátrico de León, los cuales han buscado alternativas de apoyo a sus pacientes de consulta externa, ya sea por videollamada o por llamada telefónica.
Considerando que la interacción médico-paciente es vital en el área psicológica, pero debido a la situación de sana distancia sugerida por las autoridades municipales, se buscaron diferentes maneras de evitar detener el proceso y continuidad de las sesiones.
Nos tocó platicar con María Liliana García Ángel de 41 años de edad, quien es licenciada en psicología egresada de la Universidad Iberoamericana León en la generación 2001, quien cuenta con maestría en psicología profunda, la cual concluyó en el año en 2004.
Con 15 años ejerciendo en el campo de la psicología clínica, es decir, en psicoterapia mayormente de adultos, la doctora Liliana nos habló en relación a su labor y a su compromiso y al trabajo que realizan en el Hospital Psiquiátrico, donde durante las fases 1 y 2 sólo población vulnerable se fue a su casa, el resto seguía con la atención igual.
Desde el año 2016 Liliana labora en el Caisame (Centro de Atención Integral en Salud Mental), mejor conocido como Hospital Psiquiátrico, en el área de consulta externa y labora de lunes a viernes de 12:00 del día a 8:00 de la noche. Su experiencia es amplia pero nunca, dijo, imaginó vivir una situación similar a la actual por el coronavirus.
Hasta el pasado martes el Hospital Psiquiátrico estaba trabajando más o menos «normal», es decir, que desde el 16 de marzo que se dictó la cuarentena, de todos los pacientes que ella atiende en su consulta que son más o menos 30 pacientes por semana, dos de ellos fueron mandados a su casa por ser parte de la población ‘vulnerable’.
A Liliana le tocó descansar a una chica de 2 meses de embarazo, que llevaba 2 de las 12 sesiones que le brinda el hospital, fue algo que a la chica le pegó mucho, mencionó la psicóloga, porque para ella estaba siendo muy difícil la aceptación del embarazo, ella quería continuar las terapias, pero se tuvo que ir, por lo que se le ofreció hacer videollamada pero no aceptó, porque ella decía que no era lo mismo.
El otro de los pacientes que tenía en terapia es un hombre de 66 años, el cual tuvo que ser enviado a su casa justamente por su edad, pero él tenía riesgo suicida, por lo que se le ofreció tener videollamadas y aunque él tiene y usa el WhatsApp, prefirió una llamada convencional, pues comentó que se le complicaba mucho la tecnología, él estaba también en la sesión 2 de las 12 que ofrece el hospital.
A partir de este martes que se decretó la fase 3, la consigan es que se suspenden todas las consultas presenciales de los pacientes, ahora se tiene que hacer por videollamada, llamada por teléfono convencional, o bien, la otra opción es esperar a que pase la contingencia y reanudar las consultas presenciales como se había tenido.
Lo más preocupante para los especialistas de la salud mental era no cortar la atención, sobre todo de aquellos pacientes que sufren depresión o ansiedad y que al momento en que entró la pandemia comenzaron a pensar que se iban a enfermar y que iban a morir por el coronavirus, por lo que se les tuvo que orientar a esos pacientes y darles la tranquilidad del porqué de la cuarentena y qué significaba el ‘Quédate en Casa’ y todas las recomendaciones, pero que esto no significaba que morirían por eso.

“Esta parte de las videollamadas tienen muchas cosas positivas como poder darle el seguimiento a los pacientes que tienen algún riesgo suicida o bien personas que tienen un transtorno de ansiedad generalizada y que están siendo tratadas y que con esta contingencia todas su ansiedades se activaron, eso permite no interrumpir el tratamiento, pero lo cierto es que muchas de las personas que se atienden en el Hospital Psiquiátrico no tienen ni las condiciones, ni un espacio en donde ellos puedan estar en privado durante una hora o los 45 minutos que dura la sesión, donde nadie los escuche y ellos puedan hablar de manera libre y sin temor, pero para otros ha sido una buena alternativa emergente por la situación actual y nunca imaginada que vivimos en esta pandemia incluso para adultos mayores que muchas veces les da miedo usar la tecnología”, finalizó la psicóloga.
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