Fernando Fon, director de Asuntos Médicos y Regulatorios de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica, AMIIF, afirmó se espera que 24.8 millones de personas en el país presenten algún trastorno mental al año, como consecuencia de la pandemia y el encierro durante la crisis del Covid-19.
“En este sentido, en relación con la brecha de atención o tratamiento, en promedio el 81.4% de las personas no reciben la atención apropiada”, señaló.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, OPS, a consecuencia del Covid-19, los problemas de salud mental se incrementaron de manera notable a nivel mundial, y de ellos, los trastornos de ansiedad y depresión se incrementaron más del 25% durante el primer año de la pandemia.
Para el INEGI, la proporción de población con síntomas de depresión asciende a 15.4%, siendo más alta entre las mujeres, con un 19.5%.
En cuanto a la ansiedad, 19.3% de la población adulta tiene síntomas de ansiedad severa, con 23.2% para la población femenina.
Respecto a la brecha entre las necesidades de salud mental y su atención real, Fernando Fon señaló que, además de ser generalizados y costosos, los trastornos mentales están gravemente desatendidos.
El especialista destacó que factores como violencia y trauma, pobreza, desintegración familiar, desastres naturales, desempleo, niñez en situación de calle, discapacidad física, enfermedades crónicas y ser adulto mayor sin apoyo familiar y económico, entre otros, son factores que elevan el estrés y problemas como depresión, ansiedad, adicciones y suicidio.
“Además de estas causas, hay que añadir consecuencias como falta de atención, estigma y discriminación, carencia de oportunidades laborales y rechazo social general hacia las personas con afecciones mentales, lo que cierra un círculo vicioso e impide a las personas que las padecen tener un desarrollo personal satisfactorio y reinsertarse a la sociedad”, compartió.
