
En el penúltimo día de actividades de la Feria Nacional del Libro de León (FENAL) se presentó el libro ‘Vamos a jugar a Londres. La Escena Oscura del Rock Mexicano al Sur del D.F. en los 80’, escrito por José Hernández Riwes Cruz y Macarena Muñoz Ramos, editado por la Universidad Autónoma Metropolitana.
En entrevista, Macarena Muñoz habla sobre la evolución de la música ‘underground’, el salto de los casetes a los CDs y a Spotify; la importancia de la llamada ‘escena oscura’ en la historia de la cultura popular mexicana, y cómo influyó –e impactó- en ciudades como León.
Muñoz Ramos explica que ‘escena oscura’ es lo que hoy en día se conoce como la ‘escena gótica’ pero se le dio ese título para darle mucha más amplitud al término. El texto habla a profundidad de todos los artistas que no necesariamente eran ‘góticos’, sino que fueron conceptuales y se mantuvieron fuera de los focos potentes de lo que después vino a ser el rock en español.
Los autores entrevistaron a integrantes de esas bandas, reuniendo 40 entrevistas. Fue un intenso trabajo que duró ocho años y, además, no se trata de un texto académico, sino que se procuró que fuese algo lúdico, enfocado en los testimonios. Son 500 páginas, pero Muñoz aclara que el libro nos daba para 1000. Incluso hay testimonios de Ariane Pellicer, quien fuera Nina en ‘Cachún Cachún Ra Ra’.
Por desgracia, de estas bandas hay muy poco material gráfico, pues muchas de esas agrupaciones eran algo efímero. Bandas como ‘Síntoma’ o ‘Como México no hay dos’ del ‘Capitán Pijama’. Obviamente, eran la clase de músicos que no se presentaban en ‘Siempre en Domingo’, aclara la coautora.
UN IMPACTO NACIONAL
Todo ocurrió al sur de la Ciudad de México (desde Reforma a Ciudad Universitaria) pero el impacto alcanzó mucho más. La escena oscura estalló de manera formal y a lo grande, en los noventa, por eso los autores trabajan en un segundo volumen, cuando la tendencia llega a otros puntos del país.
Con respecto a cómo se expande, y específicamente en la Capital del Calzado, Muñoz señala que León es una escena que se fue consolidando muy bien, sobre todo a partir de finales de los años noventa. Hoy en día, ha tenido importantes conciertos, como fue el caso de Lacrimosa. Las fábricas que producen calzado gótico, así como joyería y sus artistas, han sabido explotar su propia escena.
“Nosotros jamás pensamos que actualmente se iba a idealizar tanto a los ochenta. Sin embargo, estamos en la segunda década del siglo XXI y tienen que ver mucho las series de televisión y los ochenta, pero al echar la vista atrás nos damos cuenta que valieron la pena, y se sentaron muchas bases de lo que ahora existe”, dice Macarena.