Desde hace más de 20 años, unas 600 familias que residen en la colonia Presas de Guanajuato II mantienen una lucha constante contra la marginación, la pobreza y la indiferencia de las autoridades municipales que los han olvidado e ignorado.
Conformada por hombres, mujeres y niños que viven entre las más elementales carencias, este asentamiento se mantiene en pie, pese a la falta de seguridad jurídica sobre su patrimonio y la total de carencia de servicios públicos que los han colocado en un nivel de pobreza lacerante.
Presas de Guanajuato es una colonia que se ubica en la parte alta de la Presa de los Santos, donde estas cientos de familias han encontrado un espacio para construir su hogar, mientras las autoridades las ignoran y literalmente los han dejado solos, debido a su condición irregular.
“Las autoridades nos han negado apoyos y acceso a programas sociales porque dicen que somos irregulares y que por eso tampoco nos pueden llevar los servicios, pero este gobierno sí llegó hasta acá en tiempos de elecciones y prometieron muchas cosas”, dijo el dirigente del comité de colonos, René Estrada Marmolejo.
Localizada en la zona de conservación ecológica antes conocida como “Las Cañaditas”, el asentamiento se integra por un caserío desperdigado entre los cerros, donde las calles no existen, tampoco las banquetas para que la gente pueda llegar a casa.
Las casas antes hechas a base de láminas de acero y cartón, gracias al esfuerzo de sus habitantes, ahora lucen con bardas de tabique y block de concreto, así como techos a base del mismo material.
La indiferencia de que son objeto por parte de autoridades municipales no los desamina porque todos ellos saben que siempre ha sido de esa manera, pero están dispuestos a luchar hasta lograr la regularización de sus propiedades.
Aquí, los servicios públicos tampoco existen porque no hay agua potable, drenaje, alumbrado público, transporte público, seguridad y luz eléctrica, mucho menos recolección de basura y espacios de uso común.
“Ya tenemos muchos años aquí como para rendirnos. Sabemos que nos no van a ayudar y por eso hicimos el comité de vecinos para buscar los apoyos donde los haya porque hay muchas necesidades”, afirmó.
Las calles del asentamiento son atravesadas por la corriente de dos arroyos, los cuales ha aumentado su cauce en estas fechas y también han dañado las fosas sépticas que la gente usa para sustituir al drenaje, por lo que temen problemas de salud.
Sin embargo, todas esas carencias han ocasionado que sus moradores cada vez sean más fuertes y resistentes, al grado tal que entre ellos han credo un comité de vigilancia para evitar, robos y asaltos y demás actos de inseguridad.
“En presidencia saben que sufrimos robos y asaltos. No hace mucho a todas las personas les robaron sus tinacos para el agua y denunciamos, pero no ha pasado nada”, aseguró.
Además de toda esta problemática social, los habitantes tienen que soportar la presencia de un grupo de personas que se dedican a vender terrenos sin tener posesión legal de alguna de las áreas que venden.
“En la parte alta hay una familia, donde una de sus integrantes se dedica a vender terrenos sin mostrar documentos ni planos a la gente, hay denuncias contra ella, pero tampoco le han hecho nada”, expresó.



