Explicó que actualmente el proyecto se encuentra en la etapa de la obra que se conoce como “desvío de la corriente” y la cimentación de la compuerta y se busca gestionar los recursos necesarios para poder iniciar la construcción en forma.
“Traemos el encargo que revisemos el tema de la presa la Tranquilidad ver qué podemos ir haciendo y revisar el tema de los dineros. Es una inversión importante y hay que ver cómo se podría estar financiando”, dijo.
Explicó que la consolidación del proyecto de construir este embalse ha sido marcada como una prioridad para 2022, debido a que éste viene siendo impulsado desde 2015.
Con la construcción de la presa la Tranquilidad, la cual se ubicaría en la zona de la presa de Burrones, el Simapag se espera poder ampliar la disposición del vital líquido para dotar del servicio a más de 40 mil tomas en la ciudad y sus poblaciones rurales.
Proyectado para almacenar unos 4.5 millones de metros cúbicos, el vaso de captación permitiría dotar del servicio a los miles de habitantes de la ciudad por los próximos 25 años.
Su cortina de unos 40 metros de altura y una superficie a inundar de unas 4 hectáreas, la presa la Tranquilidad es el más ambicioso proyecto hidráulico en la última década en esta ciudad.
Héctor Manuel Morales señaló que van a buscar iniciar las gestiones ante autoridades federales para obtener los recursos que permitan financiar proyecto y de esa forma ampliar las alternativas de abasto de agua potable, para los habitantes de la Capital del Estado.
Actualmente, la ciudad de Guanajuato cuenta con dos distintas fuentes de abastecimiento de agua potable para sus habitantes como lo son: las presas la Esperanza, la Soledad y Mata que dotan del servicio a la zona centro.
Mientras con la batería de unos 20 pozos profundos ubicados en la zona de Puentecillas se abastece a los miles de habitantes de la zona sur y las poblaciones rurales.
El funcionario precisó que la construcción del nuevo embalse también permitiría atender el problema del azolve que presentan las tres presas ya señaladas y que ha recudido su capacidad de almacenamiento en más del 30 por ciento.
“El azolve que ha invadido a las tres presas con que se abastece de agua potable a la población está por arriba del 30 por ciento y con la presa la Tranquilidad se atendería esa situación”, aseguró.
