Como una medida contra el aumento al pasaje, activistas se reunirán este domingo en la Plaza Principal cerca de la astabandera, alrededor de las 5:00 de la tarde, para exhortar a la gente de participar en un amparo colectivo para defenderse de lo que califican como un abuso a la ciudadanía.
El argumento para el amparo es que, con un precio tan alto, se viola el derecho a la movilidad de cada ciudadano, por lo que cualquiera puede presentar un amparo que viole sus derechos constitucionales: esa es la razón jurídica. Hasta el momento hay más de 500 amparos, y seguirán reuniendo firmas en diferentes puntos de la ciudad hasta el 15 de enero, que será cuando se realice la siguiente marcha a las 4:00 de la tarde, en el Parque Hidalgo.
LLAMADO
Itzel Ontiveros, del colectivo 2 de enero, que está incluido dentro de la Coordinadora Popular Leonesa, explicó que se está llamando a la población en general a llegar a partir de las 5:00 de la tarde, durante tres o cuatro horas (según la cantidad de gente que vaya llegando) para reunir firmas que servirán para un amparo colectivo en contra del aumento a la tarifa del transporte público.
Otros lugares de la ciudad donde se invitará a firmar amparos se pueden consultar en la página de Facebook de la Coordinadora Popular Leonesa, así como en el evento de la marcha del 15 de enero. Allí se avisará en qué lugares se estará tomando firmas.
El procedimiento consistirá en firmar el documento, y entregar una fotocopia de la credencial de elector. Itzel aclaró que no tiene ningún costo.
“Mientras más seamos esto tendrá más peso”, advirtió la activista.
MÁS MOVILIZACIONES
Ontiveros aclaró que la marcha que ellos organizarán será el 15 de enero, pero además de ellos, que solo organizaron la marcha del 2 de enero, ha habido más de otros grupos y de otros ciudadanos. “Toda la gente se organiza. Lo más seguro es que seguirá habiendo movilizaciones”.
Respecto a las pérdidas que han sufrido los empresarios transportistas, Ontiveros explicó que se está criminalizando las protestas. Ella no creyó que se estén dañando las instalaciones, y que no sean los activistas los responsables, sino una población enojada ante un pésimo servicio.
