
El cine universitario tuvo su gran celebración con el cierre de la 23ª edición del Festival Nacional de Cortometraje Universitario La Salle (CORTOCINEMA), que del 25 al 27 de marzo de 2025 reunió a jóvenes cineastas de todo el país en un evento lleno de creatividad y aprendizaje.
Durante tres días, el Campus Campestre de la Universidad La Salle Bajío se convirtió en un punto de encuentro para más de 500 asistentes presenciales y alrededor de 1,000 espectadores que siguieron las actividades en línea.

Con un programa repleto de proyecciones, talleres y conferencias, el festival reafirmó su importancia como una plataforma de impulso para el talento emergente.
La clausura del evento estuvo marcada por la presencia de Camila Acosta, destacada productora, actriz, guionista y directora, quien ofreció la charla Cine (muy) independiente, en la que compartió su experiencia en la producción de cine guerrilla y brindó consejos para la creación de cortometrajes con recursos limitados.


Con una selección de 48 cortometrajes provenientes de 15 instituciones educativas de distintos estados, CORTOCINEMA 2025 dejó claro que el séptimo arte sigue siendo un motor de expresión para las nuevas generaciones.
Los ganadores de la edición 2025
El jurado, conformado por Herbey Eguiarte, Omar Alcalá y Francisco Vázquez, deliberó entre las propuestas recibidas y otorgó los siguientes reconocimientos:
– Animación: AGARIC, de Fernanda Alcaraz de Alba y Yaeko Murakami Acevedo (UNIVA Guadalajara).
– Documental: El Arte de Morir, de Jonathan César Saúl Palomares Hernández (Universidad Meridiano – Umeri).
– Experimental: El Hombre del Baño, de Vianney Cabeza de Vaca Sámano (Universidad Iberoamericana de León).
– Ficción: C_in_T, de Bernardo Cabeza de Vaca Sámano (Universidad Iberoamericana de León).
– Videoclip (categoría debut en esta edición): Reny, de Karol Annete Aguirre Aguado (Universidad La Salle Bajío).

El máximo reconocimiento del festival fue otorgado a El Arte de Morir, de Jonathan César Saúl Palomares Hernández, que destacó por su profundidad emocional y calidad técnica.
En entrevista, la directora del documental, Mariela Olmos, compartió su perspectiva sobre la importancia de la distribución cinematográfica:
“Nosotros llevamos como seis meses moviéndolo en el GIFF y, al final, lo que importa es a cuántas personas llegas y en dónde. No se trata solo de hacerlo y que quede como un buen proyecto, sino de llevarlo más allá. Para nosotros, lo principal era tocar las fibras de la mayor cantidad de personas posibles”.

Con esta edición, CORTOCINEMA reafirmó su compromiso con la promoción del cine universitario y el desarrollo de nuevas generaciones de cineastas, consolidándose como un referente en la escena audiovisual estudiantil de México.



