
Las Posadas y la Navidad ayudan a unir a la familia en una sana convivencia, de rezar y cantar juntos con amigos, vecinos en un ambiente de alegría, de reflexión como una forma de mejorar la vida de cada una de las personas, expuso el rector del Santuario de Guadalupe, Apolinar Torres Ortiz.
Destacó que en León se mantiene viva la tradición de las Posadas, de organizarlas entre familiares, colonos, amigos, vecinos y un tiempo para la unidad, el perdón, de convivir en las posadas, recordar el camino difícil que pasó la Virgen María, San José y el niño Jesús antes de nacer.
En todas las parroquias y templos de León se hacen las Posadas, en las casas, en las calles, en las áreas comunes de la unidades habitacionales, donde la gente se organiza, prepara y coopera para realizar las posadas, no sólo son para los niños, sino para todos, adolescentes, jóvenes, adultos, adultos mayores, dijo.
Las familias hacen y participan las Posadas con mucho entusiasmo, fe, devoción, esperanza y se logra el milagro de juntarse para convivir en sana paz, rezar, cargar los peregrinos, cantar pidiendo posada, cantar la letanía, repartir dulces, fruta, quebrar la piñata o que se pueda compartir, lo más importante regalar y compartir amistad, apuntó.
Aprender la enseñanza de las Posadas como María y José batallaron en las dificultades para el nacimiento del niño Jesús, nadie les daba hospedaje, los rechazaban, afrontaban las dificultades, la persecución, la migración, la pobreza, nunca se daban por vencidos, se mantuvieron unidos, hasta encontrar donde naciera el niño Dios, señaló.
Las Posadas son el novenario, la preparación con la reflexión, la oración, el perdón, la reconciliación, la confesión, para recibir la Navidad, el nacimiento del niño Dios, el Salvador, en nuestros corazones, en nuestras vidas para ser mejores personas con nuestros semejantes.
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