El último viernes del Festival Internacional Cervantino 2019 tuvo un ambiente ska japonés, la banda Tokyo Ska Paradise Orchestra se presentó esa noche en la Alhóndiga de Granaditas, una tocada excepcional protagonizada por excelentes músicos.
Uno de los conciertos multitudinarios más esperados del FIC llegó la noche del viernes a la ciudad de Guanajuato, la Alhóndiga de Granaditas una vez más albergó a una audiencia que se dejó contagiar por la explosiva actuación de la agrupación japonesa, también llamada entre sus seguidores como “Skapara”.
Era la segunda llamada para que el concierto diera inicio y la fila de gente para entrar a la Alhóndiga de Granadita no terminaba, había gente de todas las edades, era un espectáculo musical que nadie se quería perder.
Cuando la tercera llamada anunció el inicio de aquello, las luces del escenario fueron apagadas y el nombre de la banda se dejaba ver en una pantalla grande en al fondo; la gente gritaba y estaba ansiosa por escucharlos tocar, uno a uno salieron y desde el primer acorde de la noche prendieron el ambiente.
Sobre el escenario 9 músicos vestidos de forma elegante con trajes azul cielo, eran capaces de mantener el ambiente siempre con tal euforia que casi todos se ponían a bailar con cada una de las canciones de su repertorio; saltos, baile ska, sonrisas, eran parte del show, sin duda, músicos experimentados, y de gran nivel tocaron para un público que coreaba “¡Olé, olé, olé, Tokyo, Tokyo!”.
Entre canciones como “Skaravan” y “Jamaica ska”, por mencionar algunas, la gente tuvo una conexión con la banda, como pocos.
Uno de los momentos de más euforia, canción a la que prácticamente nadie se resistió, fue “One Step Beyond” de Madness, el sonido marcó el arranque para que un slam se formará frente al escenario, no más de tres minutos que dura el tema fueron suficientes para que la energía que desborda el sonido de Toky Ska Paradise Orchestra quedará más que demostrado.
Un deleite auditivo y apaciguando un poco la energía que se había desbordado, el tecladista, con gran maestría dio una muestra de su talento.
Otro momento entrañable de la noche, fue cuando cantaron “Cielito lindo”, en una versión ska, las luces del escenario se tiñeron de verde, blanco y rojo, y el baterista sacó una bandera de México, y además la gente coreaba la letras, minutos que quedaran como especiales para una noche más del FIC.
“¡Arigato!, ¡gracias!”, fueron las palabras con las que la banda, fundada a mitad de la década de los 80, se despidió de un público que aplaudió y ovacionó un buen concierto de ska.
