“Nos están mandando al matadero”, señalan uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Guanajuato, quienes dicen carecer de suficiente armamento y condiciones óptimas para el desempeño de sus funciones; ahora protesta la Policía Urbana.
El pasado lunes, personal adscrito a la División de la Policía Procesal, encargada del traslado de acusados (privados de libertad) desde los centros penitenciarios hasta los juzgados penales y de propiciar que las audiencias se lleven con orden, exhibió sus inconformidades. La Secretaría de Seguridad Pública del Estado no ha negado la existencia de manifestaciones en este sentido.
Según la versión de policías, quienes piden anonimato por temor a represalias laborales, esto se debe al reciente asesinato de compañeros de encomienda.
SUMAN INCONFORMES
Son ahora elementos de la División de la Policía Urbana de la Comisaría General de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE), quienes dicen tener “tatuado” el lema de la corporación: “Sacrificio y Lealtad”, pero que esto no significa que deban convertirse en “números más”.
La Policía Estatal fue creada para mantener proximidad con la ciudadanía, lo que aseguran, “es una falsedad”, pues dicen ser enviados a patrullaje en zonas altamente delictivas como Celaya, Salamanca, Apaseo el Alto, Apaseo el Grande, León, San Francisco del Rincón y Purísima del Rincón.
REPROCHAN
Reprochan también que carecen de armamento y personal: “En una unidad sólo van dos elementos de seguridad y sólo uno de ellos porta arma de fuego, ya sea arma larga o arma corta, pero no ambas, pues sólo los mandos a partir de suboficial tienen el derecho de portar más de un arma”. Aquejan que el 50% no tiene pistolas, el 40% tiene una y sólo el 10% maneja dos. “Si los contrarios (delincuencia) nos quieren matar, lo harían, pues no tenemos las armas para poder defendernos (repeler las agresiones)”.
Al exigir equipamiento, exponen, la “solución” que sugieren los altos mandos es “correr o esconderse”. Por ello es que evitan realizar puestas a disposición relacionadas con actos delictivos: “Por el peligro que se da en las represalias hacia nosotros”.
Se sienten desprotegidos por las autoridades estatales: “Cada vez son más los elementos que tienen miedo de dar un ‘golpe duro’ a la delincuencia, pues al hacerlo, al siguiente día pueden quitarnos la vida, como en el caso de nuestro comandante Cesar Oswaldo Mares”.
Piden además abasto de municiones, patrullaje a través de células completas que constan de 4 a 6 elementos por unidad y no menos de 2 unidades juntas; vehículos en adecuadas condiciones, chalecos antibalas no caducos, horarios laborales razonables y ser escuchados por los mandos policiacos.
“Pedimos que nos den herramientas necesarias para pelear por el pueblo, pues los ciudadanos son a quienes debemos proteger. Somos policías que trabajamos por vocación y pedimos urgentemente que nos armen, ya que sin armas sólo nos están enviando al ‘matadero’. Que el ‘sacrificio’ y la ‘lealtad’ sea mutuo entre los elementos de seguridad y la Institución”.
