Cada 17 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Erradicación de la Pobreza. La situación es verdaderamente grave, ya sea en León, el estado o cualquier lugar del planeta. La situación para cada una de las personas que padece esto es sumamente compleja.
A continuación se ofrecen algunos datos y testimonios sobre una problemática que, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, es necesario erradicar.
De acuerdo con la ONU: “la pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles. Es un problema de derechos humanos. Entre las distintas manifestaciones de la pobreza figuran el hambre, la malnutrición, la falta de una vivienda digna y el acceso limitado a otros servicios básicos como la educación o la salud”.
La organización internacional antes citada plantea los llamados “Objetivos de la agenda 2030”, que consisten en 17 metas a alcanzar para ese año, e incluyen el combate al cambio climático, la educación, la igualdad de la mujer, la defensa del medio ambiente y, por supuesto, la erradicación de la pobreza.
Sobre esta problemática, la información en su página web sobre la agenda 2030 señala por qué es importante evitar la pobreza: “como seres humanos, nuestro bienestar está vinculado al de las demás personas. El aumento de la desigualdad es perjudicial para el crecimiento económico y socava la cohesión social, lo que incrementa las tensiones políticas y sociales y, en algunos casos, impulsa la inestabilidad y los conflictos”.
En México, la situación de la pobreza es agravante, pues en 20 años esta no ha bajado, tal como lo señala ‘Acción Ciudadana Frente a la Pobreza’, de acuerdo con un estudio publicado en su página https://frentealapobreza.mx/doc38.
TESTIMONIOS
Muchas son las historias de personas que necesitan apoyo en León, y una de ellas se encuentra justo pasando las vías de ferrocarril del Barrio de San Miguel, en la colonia San Benito Abad, donde viven varias familias en casas construidas con madera y techo de lámina. Algunas de ellas se asentaron desde los años cincuenta y sesenta.
Uno de los muchos casos es el de Antonio Acevedo, quien tiene actualmente 73 años. Él mismo comenzó a montar su casa, con material que encontraba: fue comprando láminas y haciendo los cuartos. Actualmente espera su pensión, que es posible que sea de 4 mil 800 pesos al mes.
“El frío es lo más serio, y en tiempo de agua se moja demasiado. El clima siempre es lo más difícil de aquí. Bendito sea Dios, aunque le batalla uno, aquí estamos”.
Por su parte, Silvia Esmeralda Acevedo tiene 46 años viviendo allí. Su abuelo y su padre trabajaban en ferrocarriles y les prestaron el terreno. Entre las necesidades principales estaba el agua, pero gracias a IMUVI les pusieron una toma. Sin embargo, en tiempo de lluvias batallan bastante, por el hecho de que las casas son de madera.
“En tiempos de frío ni con una cobija, el frío es durísimo. Aquí viven 20 familias en todo el terreno. Mucha gente aquí trabaja en el calzado, otros en fábricas. Varias de las mujeres en restaurantes lavando lozas o mesereando. Otras vendiendo en puestos”.



