Recientemente volvió a la luz pública, una iniciativa propuesta por el diputado de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, que data del año 2016, para eliminar la excepción del pago del impuesto sobre la renta a aquellos que reciban una herencia por más de 10 millones de pesos. Esta iniciativa tiene la finalidad de disminuir la brecha de desigualdad e incrementar la movilidad social en México. Ciertamente el objetivo no puede ponerse a discusión. Nada de reprobable tiene el perseguir disminuir la desigualdad entre los que más generan y los que menos tienen. Sin embargo, el gravamen a las herencias puede no ser la mejor alternativa.
De acuerdo con la exposición de motivos, “Uno de los problemas sociales más graves que vive el país es la desigualdad y la movilidad social. En México los ricos se hacen más ricos y los pobres se hacen más pobres”. El documento señala que el 1 por ciento de la población recibe el 21 por ciento de los ingresos de todo el país, en el cual hay más de 53 millones de mexicanos que viven en pobreza; y 11 millones que viven en pobreza extrema. Afirma además que, si bien el PIB per cápita ha crecido en promedio al 1 por ciento por año, en los pasados veinte años, la riqueza de los 16 mexicanos más acaudalados se ha multiplicado por 5.
Sobre el tema de la movilidad social, el citado texto la define como los cambios que pueden experimentar las personas en su condición socioeconómica. En México esta movilidad social se encuentra bastante disminuida. Al respecto, enfatiza que la desigualdad en términos de ingreso y de oportunidades, prácticamente condena a los más desfavorecidos a permanecer en un círculo de pobreza; y garantiza que, aquellos que “nacieron en cuna de oro”, no disminuyan su nivel de vida. De esta manera, los ricos siempre serán ricos y los pobres siempre serán pobres. Como sería natural esperar, por el tipo de iniciativa propuesta, se culpa a la política fiscal de no redistribuir adecuadamente el ingreso.
Por lo tanto, cito lo escrito en la exposición de motivos de la iniciativa: “El enriquecimiento patrimonial que logran los ciudadanos de manera gratuita al lograr la transmisión de una herencia por propiedad los coloca dentro de una posición privilegiada que los posiciona dentro de los quintiles más altos de la sociedad, en donde poco más de la mitad de los mexicanos de los que nacen en esta situación se quedan dentro del mismo estrato social. Lo que significa que sin haber trabajado, simplemente por el hecho de haber nacido con la fortuna de una herencia en una familia acomodada, tienen la posibilidad de pertenecer y sostenerse dentro de los estratos más altos de la sociedad mexicana, mientras que aquellos que no tienen la misma suerte, permanecen en el infortunio de la pobreza”.
Percibo un tono de castigo para aquellos que, por el fruto de su esfuerzo, acumularon bienes materiales. No hay que olvidar que, los recursos que se entregan en herencia, ya han pagado diversos impuestos: sobre la renta, por adquisición de bienes, predial, entre otros. Atendiendo exclusivamente al origen del recurso, ya se ha pagado lo suficiente. En todo caso, el Estado debe garantizar la atracción de inversiones productivas y apoyar el emprendimiento para que se generen mayores fuentes de empleo; y preparar a los trabajadores para acceder a mejores niveles de ingreso, realizando trabajos más especializados.
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