Las piñatas son un objeto de mucha tradición, en especial en el mes de diciembre, y en San Francisco del Rincón son muy pocas las personas que se dedican a hacerlas.
Juan es un francorrinconés de 48 años de edad que se atrevió a fabricarlas con ayuda de una sobrina suya, a pesar de que la tradición está en riesgo y también las piñatas tradicionales parecieran desaparecer.
En entrevista para EL HERALDO comentó que la intención de fabricarlas, precisamente es contribuir a guardar esta tradición; «que los niños también vean la artesanía y la cultura y que incluso ayuden a pegar uno o dos papelitos cuando las adornamos».
Él también vende frutas y verduras y un día, hace poco más de dos años, le surgió la idea de reciclar todos los papeles en los que la mayoría de las frutas, como por ejemplo las papayas, vienen envueltas.
De esta manera se le ocurrió la idea de hacer piñatas con materiales que muchos consideran basura y gracias a eso también tener una alternativa más para poder sacar un poco de dinero extra.
El año pasado, entre él y su sobrina, para el mes de diciembre, hicieron aproximadamente 40 piñatas.
Desafortunadamente, en este año fueron menos las producidas, debido a cuestiones personales del señor Juan, pero su sobrina sí siguió elaborándolas.
El señor Juan comentó que sólo terminó una piñata y que tenía muchas sin acabar. Curiosamente, la que terminó fue la más grande, teniendo un tamaño de aproximadamente metro y medio.
La elaboración de una piñata tiene su respectivo proceso, y él declaró que no son tan fáciles de hacer, a pesar que de niño ya las había hecho en la escuela: «necesita uno de tiempo y dedicación».
El año pasado, todas las piñatas que hicieron fueron con globos, engrudo, periódico, papel aluminio, de china y metálico, pero este año, en lugar de globo ocupo moldes.
La primera vez que las hizo fue para ver el resultado que daban, y este año fue prueba y error con los moldes, intentando de alguna forma u otra optimizar tiempo, pero también se dio cuenta de que para eso también se necesita un espacio.
«Con los moldes experimenté cómo hacerlo. Echando a perder se aprende, pero ahora ya tengo una idea de cómo hacerlas más rápido», mencionó Juan.
Así mismo, explicó que lo más tardado en la elaboración es hacer el recorte de los papeles y el engrudo, porque el tiempo que utiliza en adornarla ya es mínimo.
Aunque claro, exclamó que hay que saber adornarlas también, más que nada si se quiere para hacer un negocio; pero en el proceso, señaló que le van surgiendo las ideas de combinar colores y formas para adornar a la piñata.
Ante el riesgo que tienen las tradiciones de desaparecer, expuso: «Yo me acuerdo que antes en cada casa hacían una para ellos y ahora en donde quiera todo lo venden y es muy práctico».
Ante eso, mencionó que al verla terminada es una emoción y una gran satisfacción. Por otra parte, se declaró motivado al ver que las personas llegaban y le tomaban una foto a su piñata.
Destacó que para los cumpleaños las figuritas de personajes animados son más populares, pero para posadas no hay como las tradicionales de estrellas, pues la que más le gusta es la de 7 picos, pues representan los 7 pecados capitales.
Al día de ayer, estaba terminando una piñata para su familia, quienes la romperán hoy por la noche para acabar con todos «sus pecados» e iniciar un año nuevo, renovados completamente.



