Vecinos de la comunidad de Emiliano Zapata, en Silao, piden a las autoridades federales que paren los abusos y las vejaciones contra los hermanos centroamericanos que, a su paso por México, en busca del ‘sueño americano’, son tratados por el Instituto Nacional de Migración (INM) y Guardia Nacional “[…] peor que si fueran criminales”.
“Desde abril de este año, empezaron a llegar en vehículos de Migración. Nosotros no sabíamos ni qué onda con esa gente hasta que dijeron que venían de México, que eran de migración y a partir de ahí, empezaron a bajar a la gente del tren; a corretearla; a seguirla y aunque es su trabajo, no nos parece cómo los tratan”, comentó una testigo de los abusos.
Nuestras informantes nos pidieron guardar su identidad. Tras ver cómo golpean y humillan a los expatriados, cualquiera tendría miedo de dar su nombre.
Pero, aun así, se animaron a compartir su tristeza y dolor por la forma inhumana como tratan a niños, mujeres, jóvenes y adultos que conforman esas caravanas que no cesan, de personas que vienen huyendo de las condiciones precarias de sus propios países y que lo único que esperan del nuestro es el trato digno, respetuoso de quienes se hacen llamar ‘sus hermanos mexicanos’.
“Los bajan a ‘fuerzas’; los jalonean”, confirmó una familiar de la joven informante.
Y precisamente el INM tiene apostado un destacamento donde su personal se apresta a tratar de convencer a aquellos que de por sí, con el riesgo de perder la vida, se suben a la parte superior del tren, para acortar el camino y llegar lo más pronto posible a territorio estadounidense.
Lo que supimos es que cuando los convencen de bajarse, les tienen hasta un camioncito con aire acondicionado, les permiten usar los baños secos que tienen ahí mismo y luego se los llevan.
El problema es cuando no se bajan ‘por las buenas’, los jalonean, les tiran piedras y finalmente, cuando los bajan, los humillan.
«Hemos visto cómo los ponen de rodillas y los golpean”, señalaron.
“Dicen que los tratan muy bien y todo eso. Aquí se muestra otra cosa, a lo mejor los que se bajan voluntariamente y acceden a que los bajen, a ellos sí los han de tratar bien. A las personas que vemos, que muchas veces se acercan a nuestras casas a pedir agua, algo de comer, a ellos no”, compartieron.
Opinaron que difícilmente los van a convencer de regresar a sus lugares de origen ya que les han comentado que hay quienes tienen meses en este recorrido.
“No quieren regresar. Uno nos dijo que ya tienen cinco meses o seis meses desde dónde viene, para que en un ratito lo regresen. Nosotros ya hemos tenido familiares también migrantes y también los tratan mal en la frontera, por eso no queremos nosotros hacer lo mismo con la gente que viene”, nos comentó la mayor de las mujeres.
Recalcó que no vienen a hacer ‘averías’. Ellos no agreden; tampoco utilizan malas palabras.
“Hablan bien y nomás van de paso. Ellos mismos dicen nada más vamos de paso. Dicen que está muy difícil allá en sus países. Dicen que si hay trabajo. De hecho una muchacha que se quedó aquí antier me estaba platicando que allá ella salía a trabajar desde temprano. Pero que entraba a las seis de la mañana a trabajar y salía a las nueve y le pagan muy poquito. Es como si aquí te pagaran por quincena lo que ganas en una semana. Dijo que le pagaban como 3 mil pesos mexicanos”, ejemplificó.
Las féminas tienen cientos de historias que los propios migrantes les han compartido; algunas de ellas de pobreza y otras de miedo por amenazas de lo que ellos llaman ‘la maña’.
Acerca de los videos que circulan donde se escuchan balazos, dijeron que eso nunca había pasado hasta que, recientemente, específicamente el lunes por la noche, se percataron de ruidos, de gente corriendo mientras todo era gritos y chiflidos. Finalmente, se escucharon balazos.
Ahora, la historia que se corre como un secreto a voces es sobre el hecho de que supuestamente una niña fue víctima mortal de este conflicto y que a la familia, se la llevó la GN.
“Dicen que la Guardia Nacional se llevó a toda la familia; dicen que en cuanto pasó eso, los mismos de la Guardia los bajaron y se los llevaron para auxiliar al niño, pero ya no estaba con vida”, declararon.
Mientras las cosas se aclaran, los pobladores de la zona sólo piden respeto para la dignidad de las personas.
“Que los traten bien; que sean humanistas, porque ellos también tienen familia”, exhortaron.
