Más de cinco mil “picas” de calzado y marroquinería se reactivaron con sus propios recursos en diciembre para surtir pedidos de compradores foráneos que comenzaron a arribar a la Zona Piel o por envíos de paquetería a distintas ciudades del país.
Los talleres familiares mediante cooperativas, con adelantos de la cartera de clientes o préstamos de cajas populares y hasta fiado de materias primas con sus proveedores, empezaron la producción desde la semana pasada.
Jorge Vázquez señaló que su taller de calzado está a toda su capacidad, consiguió apoyo económico de sus proveedores de insumos, de sus clientes foráneos, a quienes no les ha fallado ni les fallará ahora, porque surte sus pedidos a tiempo.
Sus dos hijos tienen también sus talleres con diez trabajadores, a parte sus hijas tienen puntos de venta en dos locales de plazas de la Zona Piel, a parte surten a comerciantes de tianguis de la Línea de Fuego.
Manuel Domínguez quien tiene su maquila de pespunte de corte de calzado en la calle Montecarlo, dijo que “desde la semana pasada empezó a tener cada día más trabajo que generó empleo para seis personas”.
El diseñador de escalas de chamarra de piel Sebastián Alba que sufría por tener pedidos, ahora lo buscan sus patrones para que les renueve los modelos, desde hace más de una semana y se encuentra “al tope” de pedidos.
Información completa en el impreso de mañana.
