
La persecución de las brujas es una de las tradiciones más representativas de San Francisco del Rincón. Un evento que lleva años realizándose, y fusiona arraigo, costumbres, leyendas y verdades.
Así ocurrió este 2026
Todo comienza en el edificio del Anillo de Hierro, sede del Archivo Histórico. Desde hace 180 años se recuerda lo acontecido, cuando el entonces alcalde, Atanasio Guerrero, buscaba la forma de atraer el comercio a su municipio, que se encontraba a la baja.
La manera perfecta de lograrlo fue mediante lo que hoy sería una brillante táctica de marketing, en la que corrió el rumor de que se quemarían unas supuestas brujas en la Plaza Principal. Obviamente, nunca se quemó a mujeres en leña verde, pero tanta expectativa a finales del siglo XIX, cuando se creía que la magia negra era real, ayudó a atraer el comercio.
Los jóvenes actores y actrices que recrean este episodio histórico muestran a las brujas, con sus risas siniestras, sus túnicas negras como la noche que cada vez cubre las calles de San Francisco y en un entorno repleto de veladoras. Poco a poco, le trama va cobrando forma: la autoridad tiene la idea de apresar a las practicantes de hechicería arcana que se encuentran en el Barrio de la Cebolleta.
“¡Que las quemen! ¡Que las quemen!” gritan los actores, y en poco tiempo el expectante público se suma a las peticiones, al momento que va anocheciendo. De esta forma, las brujas son llevadas, atadas, a un recorrido por las calles de San Francisco.
Las calles de San Francisco están repletas de comercios. No cabe duda que la táctica de Guerrero funcionó. Para siempre.
La gente se San Francisco de aglomera para ver la representación. Así ha ocurrido durante años, y es un hecho que seguirá ocurriendo en el futuro lejano.