El maestro de la estrategia moderna lo volvió a hacer, Roger Federer ganó este domingo su título 19 de Gran Slam, el octavo de la catedral del Tenis, Wimbledon, el 93 de todos sus campeonatos individuales y el quinto en el 2017.
Desde 2012 que ganó la séptima corona de Wimbledon (2003, 04, 05, 06, 07, 09 y 12), el suizo de 35 años prácticamente fue enviado a un segundo plano mundial con su record de 17 títulos (sólo ganó un Roland Garros 2009 y Australia ha ganado en 2004, 06, 07, 10 y 17).
El rey del pasto y las canchas duras se hizo a un lado para que Rafael Nadal y Novak Djokovic tomaran el control de todo el planeta.
Dejó que el español y el serbio agotaron sus brazos, Federer se mantuvo a la expectativa, esperando la caída de sus perseguidores, ganando en los últimos cuatro años 16 torneos profesionales masters (1000 puntos) y abiertos (500 puntos).
El suizo nunca perdió la combatividad, pero se dedicó a administrar sus energías, cuidar sus lesiones, como en el ajedrez, retrocedió y fue paciente, para volver a renacer este 2017 con dos Gran Slam (Australia y Wimbledon).
Rafael Nadal también logró renacer, administró sus energía en el terreno donde creció de niño (la arcilla o tierra batida), este año logró ganar varios torneos en esta superficie, entre ellos la décima de Roland Garros en París.
Federer ahora es marcado favorito para ir en busca de su tercer título en la cancha dura del abierto de Estados Unidos (2004, 05, 06, 07, 08), el cual no gana desde hace nueve años.
Por su juego, su administración financiera, la protección a su familia, su estrategia para renacer en el tenis mundial, su récord de 19 títulos de Gran Slam, ahora lo llaman “la perfección Suiza”.
