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PERCEPCIÓN DE INSEGURIDAD

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Entra a debate el tema de qué tanto nos percibirnos inseguros en León y qué tanto confiamos los leoneses en la policía municipal.

No es que, el tema, haya dejado de ser prioridad para el gobierno municipal; sino que, contrataron una encuesta, por la módica cantidad de 550,000 pesos para saber qué tan inseguros nos sentimos.

Las justificaciones para hacer y asignar ese estudio, son muchas. Qué la muestra es muy grande 1,800 personas. Que se les preguntó directamente. Que tienen que ver correlaciones. Que no confían en las 2 que hace INEGI (gratis) ENVIPE y ENSU. Que porque una es anual y la otra trimestral. En fin, las justificaciones sobran para gastar dinero público pretendiendo apoyar un modelo que no está funcionando y urge cambiarlo.

Ya no hablar de los resultados, no hay gran variación entre las del INEGI con lo que arrojó la encuesta, puntos porcentuales por arriba o debajo, unas de otras. Que, al considerar el margen de error en cada una de ellas, están todas en las mismas cifras. Es decir, la estadística no miente cuando las muestras son correctas y la metodología es bien aplicada.

Lo que sí cambia, es el cómo cada quien pretenda interpretar los resultados. No se puede hablar de un patrón de disminución o de tendencia, cuando no se tienen los suficientes valores para ello. Por lo que, debemos ver las grandes cifras. Casi 3 de cada 10 leoneses confían en la policía municipal; casi 2 de cada 10 se siente seguro en la calle de la ciudad o en el cajero. Y claro que, en casa, hay mucho más leoneses que se sienten seguros. ¡Eso también lo dicen las encuestas del INEGI!

El problema de la percepción, es el resultado de lo que vive día a día el ciudadano, más, el sentir que la policía le cuida, más, el ver que ante un delito que sufre, se le hace justicia.

En León, el problema no puede estar sujeto a la cantidad de policías en la calle. No habrá nunca un agente por esquina, cuidando el buen comportamiento de las personas. Es imposible. Por lo tanto, debe utilizarse la tecnología para ello.

Veamos el exitoso caso de ZHENGZHOU, China. Se experimentó un modelo en esta ciudad, que ya está siendo implementado en otras de ese país desde el 2017 (Guizhou, Zhejiang y Henan), por los buenos resultados obtenidos. Usando la tecnología, el big-data y la interconexión de diferentes fuentes de datos. A este modelo podría llamársele como “la ciudadanización de inteligencia antiterrorista” para prevención de los delitos comunes.

Para poder tratar de entenderlo, es unificar los datos generados por: Teléfonos móviles, cámaras de reconocimiento facial en calle, autobuses; registros biométricos de varias entidades; Redes sociales y cámaras de identificación de placas de automóviles, que generan patrones de conducta, correlaciones con individuos potencialmente peligrosos. Apoyan la supervisión de actividades y persuasión de delitos.

Como resultado, la policía no está ocultando su iniciativa de una sobre vigilancia, incluso, esa percepción de tener una vigilancia abrumadora, ayuda a disuadir a los criminales, la población se siente cuidada y segura; aumentando, en consecuencia, la confianza en ella.

Hoy en día, el aumentar la percepción de seguridad de la población, la disminución de índices delictivos y el aumento en la confianza de la policía; va mucho más allá de ver patrullas con torretas encendidas y mandar hacer encuestas.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”: Albert Einstein

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