
La familia de Mateo solicitará que Christian Augusto Jafet «N», declarado culpable de los delitos de homicidio calificado, desaparición cometida por particulares y violación, reciba una sentencia de 127 años de prisión.
El abogado de la familia, Mariano Valdivia, explicó que, de imponerse esa pena, se convertiría en la tercera condena más alta registrada en la historia del estado de Guanajuato.
Aunque precisó que la determinación de la pena corresponde a la Fiscalía señaló que solicitaran la sanción máxima.
Valdivia detalló que la sentencia más alta registrada en la entidad es de 597 años de prisión por el homicidio de 27 personas en Irapuato. La segunda corresponde a una condena de 159 años por el asesinato de una familia en la comunidad El Maguey, en San Francisco del Rincón, mientras que la tercera, hasta ahora, es de 100 años de prisión por un caso de desaparición.
Respecto al juicio oral, el asesor jurídico explicó que la Fiscalía y la representación de la familia acreditaron la responsabilidad del ahora sentenciado en tres delitos: desaparición cometida por particulares, violación y homicidio calificado.
«Nuestra teoría del caso siempre fue de la mano con la de la Fiscalía. Logramos acreditar que la desaparición inició desde el momento en que Mateo ingresó al consultorio del hoy sentenciado, quien lo mantuvo incomunicado, apagó su teléfono celular y le impidió tener contacto con su familia», explicó.
Añadió que, aunque una cámara de videovigilancia captó a Mateo saliendo del consultorio en compañía del acusado, ello no desvirtuó el delito de desaparición, ya que la víctima permaneció privada de la posibilidad de pedir auxilio mientras era trasladada en la camioneta del responsable.
«Las cámaras registran que Mateo salió del consultorio acompañado por Christian Augusto Jafet y fue subido a su camioneta. Después fue trasladado por distintas calles de León, con dirección a San Francisco del Rincón, para posteriormente regresar a León y finalmente dirigirse a Lagos de Moreno, Jalisco, donde fueron abandonados sus restos», relató.
Entre las pruebas determinantes presentadas durante el juicio, Valdivia destacó los estudios genéticos, los dictámenes de balística y los videos de vigilancia.
«El dictamen de balística confirmó que el arma de fuego con la que el acusado intentó quitarse la vida fue la misma con la que privó de la vida a Mateo. Las huellas balísticas son únicas e irrepetibles y hubo correspondencia entre los indicios recuperados en ambos casos», explicó.
Reconoció que las videograbaciones fueron una pieza clave para acreditar la responsabilidad del sentenciado.



