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Patria con ‘m’ de México

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En un lejano 2012, cuando el PRI regresó al poder en la instancia federal, surgió un ser tan ocurrente como irónico, un político que podría fungir como resumen de todos los procesos políticos que surgirían después, pues los candidatos y políticos no solo copiaron su fórmula, sino que la evolucionaría hasta absurdos increíbles.

Sin duda el ex presidente de la República, Enrique Peña Nieto, o EPN para los cuates, marcó sin querer el estándar del político que quiere la gente.

Porque, seamos sinceros, la estabilidad económica, de seguridad o familiar es una meta muy fifi de nuestra parte, realmente, lo que el mexicano quiere es… reírse de su desgracia.

Sin contar todo los horrores que ocurrieron en ese rojo sexenio (y que también copiaron eso), sin duda, una de las grandes herencias que nos dejó nuestro presidente copetudo favorito fueron las escenas absurdas que trascendieron en el internet como memes o momentos virales.

Frases tan míticas como ‘No, menos, como 5’, ‘Qué harían ustedes’ o ‘El refresco del presidente’, por mencionar algunas, serían parte del legado priista que impulsaría a los políticos a dejar de ser ‘serios’ y darse sus ‘baños de pueblo’, conectando con la raza de a pie y sus dificultades a través de momentos que aligeren su malestar.

Siempre que se habla del mexicano suele expresarse que nos burlamos de nuestras desgracias, incluso de la muerte, un humor lleno de resignación y ganas de olvidarse do los problemas cotidianos.

No importaba los crímenes que se cometieron durante el sexenio de EPN, sino que todo trascendió gracias a aquella comicidad que nos dejó, incluso, esos pecados a la patria se han trasferido a sus subordinados (como en todo gobierno); sin embargo, esta aceptación fue mejor recibida que en otros sexenios gracias a todo el ridículo que nos dio, problemas con la famosa ‘Casa Blanca’ solo quedan en la memoria de algunos porque fueron opacados con la separación de EPN y su pareja y todo el drama que se vivió con ello.

Realmente el mexicano no quiere problemas, no más de los que tiene, y los políticos actuales comprenden eso; saben que si ofrecen entretenimiento se ganarán a la gente.

Estamos cansados de promesas sin fin, de políticos nacidos en cuna de oro que va a ‘vivir las dolencias de la gente’, por eso, qué mejor que ‘gente de nuestro nivel’ que se convierte en políticos y mejor, en vez de promesas, nos dan espectáculo, drama, comedia y polémica.

Eso lo entendió muy bien el expresidente López Obrador, generando una campaña, no de propaganda, sino de trailers sobre su futura presidencia, como si ya hubiera ganado, rivalizando con Estados Unidos, vendiendo un avión antes de poder tenerlo o garantizar que ni los más ricos del mundo lo podían costear.

Esto llegó a su clímax con los debates presidenciales, que más que ofrecer una discusión política sobre sus propuestas, se convirtieron una novela de dimes y diretes, chismes y frases jocosas que buscaban conectar con los más chavos.

Aquel 2017, las redes sociales se llenaron de memes políticos y muchas personas votaron con base a quién le agradaba más.

Todos conocemos lo que siguió de ello, candidatos y partidos haciendo canciones, yendo a las redes con varios influencers para hacer propaganda, comprando la opinión de varios famosos de redes para que hagan campaña en sus redes en plena veda electoral (dos veces y del mismo partido).

Incluso el uso de estos recursos durante el ejercicio de sus mandatos; pero me dirán ¿qué no eso lo hacia EPN? Sí, pero no. Sin duda, aunque parezca poco creíble, las ocurrencias de nuestro copetudo favorito eran espontaneas, buscando ser serio en su mayoría, o resultando contrarias a sus estrategias con l saque quería verse agradable, ejemplos son el famoso corazón de aquel 15 de septiembre y el chiste de la refresquera, era un ingenio torpe, errores que por lo ridículos que eran resultaban cómicos, como aquella escena junto a los mandatarios de Rusia y Estados Unidos, por más que quien lleve su imagen se esforzara para forzar ese evento, resultaría risible creerlo así.

En el caso del partido en el poder, tal vez sea muy fresco todavía, pero sus comentarios, sus ocurrencias y frases no pegan con la gente, por el hecho que las hacen cuando pasan cosas serías, cosas que duelen, cosas que afectan a la sociedad; cosas como, ‘ahí están las masacres’, ‘se acabó la corrupción’, ‘los voy a acusar con sus mamás’, ‘lo que diga mi dedito’, ‘abrazos, no balazos’, etc.

Ahora, nuestra presidenta se une a este sinvergüenza desfile de poliquitería, inventándose frases, agregando palabras al himno nacional, desviando las conversaciones durante sus mañaneras e improvisando la misma frase cada vez que puede.

Claudia se ha convertido en un Zedillo, López en un Salinas y México en un hoyo sin fin.

Por mientras, seguiremos pendientes de lo que sigua pasando en la Casa de los Políticos…, digo, la Mañanera.

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