El asesinato de un hombre a plena luz del día y en la glorieta de Paseo del Moral e Insurgentes, causó conmoción entre la ciudadanía leonesa, pues lo que anteriormente era una zona dorada donde el crimen no era común, se ha convertido en uno de muchos puntos rojos.
Aunque el caso cimbró a la ciudadanía, no es el primero: conviene recordar que el 8 de enero de este año, cuando un empresario y su escolta regresaban tras unas operaciones bancarias. Fue de súbito cuando, alrededor de las 11:30, quisieron robarle y tras intentar evitar el crimen, le dispararon. El caso no es ni el primero ni el único: el 19 de octubre de 2018 se registró una balacera de carro a carro, sobre la Prolongación Campestre e Insurgentes que preliminarmente dejó un lesionado aparentemente grave.
El martes, cuando ocurrieron los terribles hechos en glorieta de los Insurgentes, las autoridades cercaron el área y no hubo un acceso hasta después de las 16:00 horas.
Un recorrido por Paseo de los Insurgentes es suficiente para percatarse que algunos locales están cerrados, y en el mejor de los casos con letrero de “Se renta”. Afortunadamente para los locatarios, hay algunos que continúan en pie, pese a la pandemia. Gente como Alejandro Guerrero Pérez, profesor de bachillerato que vive en la zona de Panorama, no pueden sino lamentar los hechos: “Hace años era una de las mejores zonas de la ciudad. Yo ya soy jubilado, y a mis 67 años, imaginarme de joven que pudieran matar a una persona a plena luz del día y en una glorieta así de transitada era como de película de acción, no te imaginabas que pudiera pasar algo así”.
Al respecto, Josué Ibarra, comerciante de la zona en un tianguis, explicó: “La verdad la inseguridad de León ya llegó a grados elevados. Uno no se puede explicar cómo es que ocurra una cosa semejante. Lo que no debemos de hacer es insensibilizarnos”.



