Antiguos modelos de camiones urbanos que sirvieron para el transporte público de pasajeros, fueron convertidos al servicio de traslado de escolares a los planteles.
Pero más tarde resultaron ser destinados para fiestas rodantes, en las que se reúnen los amigos para rentarlos, escuchar música a todo volumen, gritar, cantar y bailar.
Así lo dieron a conocer vecinos que han sufrido con las que consideran escandalosas fiestas andantes.
Denunciaron que en los camiones de color café, sus ocupantes consumen botanas y botellas con bebidas embriagantes, como cervezas y tequilas.
“Dejan tirados sus desperdicios por las calles, donde incluso se orinan en plena vía pública”, lamentaron.
Ciudadanos molestos reportaron que en más de una ocasión han observado abiertamente esa situación, por las diversas arterias de la localidad.
Explicaron que a pesar de los reportes, las autoridades en materia de vialidad, vigilancia y seguridad policial no han puesto orden ni remedio.
Comentaron que solamente responden que acudirán en atender la situación, pero que nunca llegan.




