Tajo de Santa Ana es una zona de la ciudad que ha tenido muy mala racha: no sólo ha habido crímenes y se encuentran cadáveres, sino que además, ha sido lugar de explosiones por extracción ilegal de combustible. Actualmente, las inundaciones son un nuevo elemento que se suma al lugar.
Los deslaves y el agua saliéndose de su cauce en la zona conocida como el Tajo de Santa Ana son algo habitual en temporada de lluvias. La mañana del domingo, incluso agentes de tránsito estaban resguardando la zona a las 8:50 de la mañana. Colocaron una franja amarilla, pidiendo a las personas que no se acercaran. El río pasaba por donde habitualmente suelen hacerlo vehículos y transeúntes.
Tatiana Ortega, quien reside en la colonia Villas de San Juan, explica, respecto al área del Tajo que, “si no es una cosa, es otra. Si no se trata de la inseguridad, son las inundaciones, son las causas naturales. Una ya no sabe qué hacer aquí, salvo seguir viviendo su vida”.
Héctor Arreguín, por otro lado, señala que cada año es la problemática habitual con el río que atraviesa el Tajo y se extiende por diferentes colonias. “Al menos las lluvias son sólo un año, porque la inseguridad es algo que nos toca diario y contra lo que no podemos hacer nada”, dice, entre en broma y entre en serio.
Los casos de inseguridad en el Tajo, no sólo por culpa del crimen, sino por causas naturales, son diversos. Un ejemplo es el de Adrián Alejandro Martínez López, muchacho de 23 años que desapareció y hasta el momento no ha sido localizado, y sus familiares consideran la posibilidad de que se haya ahogado.
EL TAJO
No sólo de inundaciones se habla en el Tajo de Santa Ana. El 21 de septiembre de 2017, hubo una explosión provocada por una toma clandestina en dicha zona. Fue necesario que se acordonara la zona. Asimismo, ha sido constante el hecho de que se encuentren cadáveres. Por ejemplo, uno fue encontrado el 1 de junio de 2017, y en febrero del 2018 se encontró el cuerpo de un hombre, tras haber sido ultimado a balazos.



