El Parque Hidalgo está convertido en el “pulmón verde” de la ciudad de León que navega entre sus 550 mil vehículos de motor y una mancha urbana con una población metropolitana de casi dos millones de habitantes.
El “Parque”, como se le conoce popularmente, fue restaurado en dos etapas que permitieron garantizar la vida a más de cien viejos árboles ahí enraizados, como un emblemático “Laurel de la India” con más de cien años de vida.
Sus pasillos y corredores, otrora pasos de inseguridad pública, volvieron a recuperar la afluencia de visitantes y familias que aprovechan la tranquilidad de la zona para hacer un descanso y/o un paseo de esparcimiento.
Los vecinos aplauden la importancia de esta obra que ofreció más seguridad pública a través del nuevo alumbrado, que permite que el viejo parque sea visitado no sólo en horario diurno, sino nocturno.
El titular de Obra Pública, Carlos Cortés Galván, citó que, entre otros rubros de la intervención, se contemplan:
Renovación de áreas verdes, construcción de un foro abierto, construcción de baños, intervención de la fuente y escultura, alumbrado LED, andadores seguros, juegos infantiles, entre otras.
A finales del siglo XIX el sitio era conocido como “El Vallado”, con una densa vegetación y con un manantial.
Por eso, en otra etapa de principios del siglo XX, se le conoció al Parque como el Paseo del Ojo de Agua y oficialmente se llamaba Parque “Manuel González”.
Datos que obran en el Archivo Histórico revela que la arbolada y sus praderas se localizan sobre una superficie de 19 mil 073 metros cuadrados que representan el 42 por ciento del polígono, por eso el espacio es considerado uno de los más importantes “tanques de oxígeno” para la ciudad de León.
