El Parque Hidalgo, además de ser un pulmón vital para la ciudad, es atravesado por una de las vialidades principales, el bulevar Adolfo López Mateos, y además cuenta con cercanía a la Zona Centro de la ciudad.
Por ello es normal que tanto las generaciones más grandes como las pequeñas lo hayan visto aunque sea a través de ventanilla de un vehículo.
¿Pero cuál es su historia? El Cronista Municipal de León, Carlos Arturo Navarro Valtierra (+) legó en sus memorias de la revista Crónica Leonesa que aunque ahora lo ubicamos como un lugar céntrico, durante muchos años marcó el límite poniente de la mancha urbana.
Tiene suma importancia para la ciudad desde su fundación en 1956 como la Villa de León debido a que el doctor Juan Orozco se basó en el estancamiento de agua para el nombramiento de la ciudad.
Gracias al ‘Ojo de Agua’ junto al ahora Parque Hidalgo la gente de la villa tuvo agua que llevaban a sus hogares para uso doméstico.
Cabe resaltar que la zona del Parque Hidalgo tenía abundante agua y es por ello que hay en el lugar una gran variedad de árboles, entre los cuales están 2 ahuehuetes que crecen en zonas muy húmedas.
En el año 1613 el inicio de la escasez de agua en la ciudad se debió a que propiedades privadas comenzaron a hacer sus propios depósitos que dejaban a los ciudadanos sin fuente hidráulica.
Pese a la necesidad de agua que tenía la población en aquellos años, tardó casi 300 años en empezar a generarse una solución en el 1876 cuando por iniciativa del general Octavio Rosado y el representante del presidente de la República, don Sebastián Lerdo de Tejada, se puso la primera piedra del primer acueducto que partía desde el ‘Ojo de Agua’ hasta el Centro de la ciudad.
La obra fue aplicada en 1877 y en ese momento quedó marcado en la historia de la ciudad como el primer acueducto.
Debido a que este cuerpo acuífero colindaba con áreas jardineras, se creó con el tiempo el jardín o parque del ‘Ojo de Agua’, que más tarde cambiaría su nombre por mandato del ayuntamiento, pues quisieron cumplir los deseos del Sr. general Manuel Orellana Nogueras, primer magistrado, en agradecimiento por haber mandado a sus hombres del ejército para trabajar en la mejora del lugar.
El ahora Parque Hidalgo, recibió el nombre de ‘Parque Manuel González’ un 13 de agosto de 1883, manifestado en la sesión de ayuntamiento (AHML-Acta de Ayuntamiento, Num. 27. 13 agosto 1883).
El 8 de mayo de 1910 en sesión del H. Ayuntamiento se autorizó vender las fracciones que se utilizarán de la ampliación del Paseo del Parque y el 15 de septiembre del mismo año se inauguró con el nombre de ‘Parque Miguel Hidalgo’.
El 3 de octubre de 1932 los colonos realizaron la solicitud de utilizar los terrenos en que estaban los ‘Baños y Lavaderos’ y más terreno para la creación de un mejor aspecto al parque pues la forma que tenía en ese momento les parecía antiestética.
Debido a ello, el 24 de octubre se plantaron 950 árboles entre cedros y Eucalyptus en la prolongación norte y poniente del parque y se comunicó el 31 de octubre de 1936 la construcción de un jardín.
El 30 de agosto del 1937 se solicitó una cancha de béisbol por parte del presidente de la Liga Leonesa y se les otorgó el terreno al oeste de la ‘Casa Deportista’ el 3 de diciembre.
Fue el 19 de abril de 1939 que se realizó el empedrado del parque y en el año 1940 se empezó el plan de realizar un estadio sobre el punto que fue años atrás el Ojo de Agua.
En la década de los 40’s destacaba en el Parque Hidalgo una escultura de un cocodrilo y otra de una rana (muy semejante a las que se encuentran en la entrada de la ciudad de Guanajuato), un koisco que contaba con más de 50 años, los coches de pedales rentados por el señor Francisco Aranda, además de tener la cercanía al Cerro del Calvario que daba un paisaje hermoso a los visitantes.
El 1974 se colocó una estatua a don Miguel Hidalgo, la cual fue removida en 2003 y colocada en el Archivo Histórico de la ciudad, al ser sustituida por una segunda que se colocó ese año y que está hecha de bronce, pero que fue reubicada en la Administración anterior de Héctor López Santillana para dejar 2 fuentes en cada lado del bulevar Adolfo López Mateos.
En esa remodelación generada en el 2017 se establecieron más espacios para la convivencia, una pista de skate y área con bancas.
Según el encargado del parque, Salvador Rodríguez, la labor fue reconocida por el cuidado de las raíces de los árboles para evitar su entristecimiento y muerte durante la construcción.
ESTATUS DE LOS ÁRBOLES
Pese a los cuidados que se dice han tenidos los árboles, El Heraldo dio a conocer el estado de uno de los símbolos más importantes de este parque, el ahuehuete, cuyo estado de sequedad le ha causado un daño casi mortal.
El Centro de Estudios Alfredo Dugés se ha encargado de reanimar el árbol, pese a que según información del presidente de la organización, el biólogo Fernando Araiza, ha habido incluso quienes le han dicho que ese árbol ya está seco.
Además de este árbol hay otros con daño, entre ellos un fresno que tiene la base de su tronco carcomida.
“Lo podemos rescatar con un foco de protección para evitar que los hongos dañen, si ponemos tierra y el lugar en alto también podríamos sostener el tronco y evitar que la gente se acerque”, mencionó.
Otra parte de la flora, como las palmeras que están en el parque, no requieren los mismos cuidados intensivos que árboles como el ahuehuete, porque pueden sobrevivir con mayor facilidad en diferentes tipos de clima, la gran diferencia es que hay árboles y plantas que se dieron al haber sido un ojo de agua y tener un río importante circulando por allí; y ahora que no está nada de eso, es necesario dar atención especial.
“No entiendo a quién se le ocurrió poner tanta plancha de cemento que redujo muchísimo las áreas verdes; además hace falta que haya más agua porque antes aquí había mucha y hasta canoas tenía”, comentó.
En conclusión, el biólogo Fernando Araiza dijo que el parque necesita una atención urgente debido al gran significado histórico y ecológico que tiene.
