El asesino en serie es el monstruo más grande de nuestro tiempo y eso no se duda. Sus crímenes despiertan el morbo en millones de personas, y en cuanto estos se descubren, se transforman en un fenómeno mediático que lleva consigo no solo notas informativas, sino documentales, películas, libros y series.
Pero… ¿qué ocurre con sus hijos? ¿Cómo reestructuran su vida después de tener lazos de sangre con alguien que cometió hechos tan horrendos?
No es fácil. Eso es un hecho, porque de una manera indirecta, ellas y ellos también son víctimas. A continuación, se evocan dos casos.
SUPERACIÓN
Una de las novelas cortas menos populares del escritor de terror Stephen King es “Un buen matrimonio”. En ella, una mujer descubre accidentalmente que su esposo es “Beadie”, un terrible asesino en serie. A ella le sorprende, pues el hombre era un padre de familia ejemplar.
La historia no tiene nada de ficticio, pues se basa en el caso real de Dennis Rader, conocido como “el asesino BTK”, (por «bind, torture, kill» o atar, torturar y matar, que era lo que le hacía a sus víctimas) un hombre que mientras era líder de una Iglesia luterana y de los scouts, tenía una doble vida como asesino en serie, cobrándose hasta 10 víctimas identificadas.
De sus dos hijos, Kerri y Brian, fue la primera quien publicó un libro narrando lo duro que fue para ella ser hija de un criminal de esa calaña, titulado “A Serial Killer’s Daughter: My Story of Faith, Love, and Overcoming” y cambiando su apellido a Rawson.
Una apacible mañana de 2005, un agente federal tocó a la puerta de la familia Rader, para informar que papá era un asesino en serie. Como era obvio, fue un golpe durísimo para todos ellos. “Toda nuestra vida fue una mentira” declararía tiempo después Kerri, quien se carteó con su padre desde la cárcel. Siempre le pareció inaudito, pues Dennis jamás dio un solo indicio de ser un asesino. Fue, al contrario de lo que se puede pensar, un progenitor ejemplar. “Yo no conocí a un psicópata, por tanto, amo al hombre que sí conocí (…) perdoné a mi padre no por él, sino por mí misma”, ha declarado Kerri en más de una ocasión.
Sobra decir que Kerri se quejó con Stephen King por lucrar con el nombre de su padre, pero el escritor de “It” señaló que su historia trataba sobre una mujer que superaba varios obstáculos, no sobre un delincuente.
DESDE LA EX UNIÓN SOVIÉTICA
Caso aparte es el del vástago de quien fuera el peor asesino en serie de la antigua Unión Soviética, Andrei Chikatilo apodado por los medios rusos como “El destripador de Rostov”. Responsable de 56 asesinatos entre 1978 a 1990, fue condenado a la pena de muerte en 1994 de un tiro en la nuca.
Mientras mataba, Andrei fue profesor, militar y padre de familia. Cuando se hicieron públicos los hechos, su mujer e hijos salieron perjudicados. La esposa, Eudocia, tuvo que renunciar al kínder donde trabajaba, y su hija Ludimia optó por cambiar de nombre y alejarse de los medios.
El problema fue con Yuri, el hijo menor, quien siguió los pasos de su padre y aunque no fue tan grave, sí se dedicó al crimen. En 2009 fue arrestado en Ucrania por intento de asesinato. Además, tenía antecedentes de robo, ha estado en prisión y no ha negado a su padre, incluso bautizó a su hijo como Andrei.
Los dos casos antes citados son algunos de cómo una familia, una vida en pareja o un vínculo paterno reacciona ante delitos espeluznantes. Como bien dice King en la obra antes citada: “todo matrimonio tiene dos corazones, uno de luz y otro de oscuridad”.
