
Alfonso Cortés Contreras, Arzobispo de León, dejaría su cargo en cerca de 6 meses o hasta después de un año cuando la determinación del nuevo arzobispo sea tomada.
Declaró que se va enriquecido de haber colaborado con esta ciudad y mencionó que su alma continuará con la búsqueda de que la iglesia siga con pasos hacia adelante, siendo más misionera y una iglesia que trabaja en familia.
LA INSEGURIDAD AFECTA A TODOS
Derivado de los hechos violentos por los que atraviesa el país y de los cuales Guanajuato no es excepción, el Arzobispo de León reconoció que los sacerdotes viven con miedo y lamentó que ya no se puede vivir como antes.
En medio de la descomposición social que se vive, la autoridad religiosa dio a conocer que desde la iglesia han atendido varias problemáticas sumamente lamentables, como acercamientos con familiares de personas desparecidas. El arzobispo personalmente ha atendido a algunas de ellas.
Justo en este tema ha solicitado ser muy discretos a los sacerdotes para que puedan cuidarse y cuidar a las víctimas.
En medio de esta crisis de inseguridad, el arzobispo ha identificado una de las necesidades más profundas: la de ser escuchados.
Desde la arquidiócesis han recomendado a los curas que cuando salgan por la noche vayan siempre acompañados, pues como sacerdotes tienen que acudir al llamado incluso a las 12 de la noche, y reconoció que sí hay varios que van a cumplir su misión con miedo.
Los sacerdotes también han sido víctimas de delitos, como la extorsión, aunque han sido pocas con 3 o 4 casos.
Algunos de los municipios en donde han identificado mayores problemáticas son en San Felipe y Romita, según lo mencionó.
Destacó que en Guanajuato, a pesar de todo, todavía hay una gran reserva de humanidad, de sentido de respeto religioso y la esperanza de que esto pueda cambiar se mantiene intacta.