
Sucedió minutos antes de las 8 de la mañana, cuando a bordo de dos camionetas llegaron hasta un domicilio de la privada Amado Nervo, un grupo de hombres armados que entraron a la fuerza, derribando la puerta de acceso al lugar y una vez dentro sin más, arremetieron a balazos contra sus víctimas.
Los vecinos al escuchar la balacera llamaron a la Policía, que no tardó en llegar, pero los delincuentes armados ya habían huido dejado tras sí a tres hombres muertos.
Más tarde llegaron al sitio de la masacre peritos forenses, agentes de investigación y del ministerio público para trabajar en la escena del crimen, tras lo que fueron trasladados los cuerpos al Semefo.