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Orgullo abandonado

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A sus cuarenta años, La Zona Peatonal de León urge de un plan de rescate social y arquitectónico para regresar a su semblante de espacio público de tradición, trabajo y orgullo histórico.

Su plaza principal cuenta una historia de trabajo y tradición, muy al estilo leonés.

ROMANTICISMO

En la segunda mitad del siglo XX escribió un romántico capítulo con aquellas tardes de cine en las majestuosas salas Hernán, Coliseo, Vera, León, Américas, Reforma e Isabel.

Las tardeadas entre sus portales, el paseo en coche alrededor del jardín, la nieve de “La Copa de Leche”, el café del Hotel Francés, los chocolates de “La Olimpia”, las tardes de compra en las Fábricas de Francia, en la Droguería Francesa, en los Almacenes García, en Pe Hache, en la Woolworth…

Son múltiples las historias para contar de sus portales y pasajes Guerrero, Aldama, Padilla, Delicias, Catedral, que forman parte de una identidad leonesa.

Las mil y una boleada de zapato, los eternos globos, las burbujeantes cebadinas, la añoranza de la serenata de la banda de música municipal.

Numerosas son las facetas y emblemas de una Zona Peatonal de añoranza, pero que hoy parece sucumbir ante problemas sociales como el ambulantaje, pedigüeños, artistas y falta de atención de inmuebles arquitectónicos de parte de particulares.

DE CALLES VEHICULARES A ZONA PEATONAL

En el año de 1978 se gestó el visionario proyecto de convertir las calles del primer cuadro de la ciudad en área peatonal.

Entonces, las primeras cuadras de Independencia, Hidalgo, 5 de Mayo y Madero dejaron de ser paso de vehículos para transformar sus corredores en andenes peatonales de adoquín.

Una nueva faceta en la vida del centro histórico bajo el impulso de la Junta de Administración Civil (JAC) presidida por Roberto Plasencia Saldaña (+).

Plasencia tomó protesta como presidente de la JAC el 1 de Enero de 1977 y, en su trienio  encabezó muchas otras obras para León, pavimentó el Bulevar “López Mateos”, que desde su apertura en 1964 era de asfalto, colocó concreto hidráulico en Paseo de los Insurgentes, transformó la Calzada de los Héroes, llevó servicios a las colonias, rehabilitó  los malecones, entre otras acciones de gobierno.

Hoy, la zona peatonal, cuarentena, asume su madurez entre retos para su desarrollo, y sobre todo, para regresar el semblante turístico como un corredor seguro y con atractivo para propios y visitantes.

CUARENTA AÑOS… Y CONTANDO

Los comerciantes de la zona evocan la importancia de la Zona Peatonal que dejó atrás aquél pasaje del León antiguo.

De acuerdo a información obtenida en la hemeroteca de EL HERALDO de León, a finales de los años sesenta se proyectó la Central Camionera que hoy se ubica en la calle Hilario Medina.

Antes de la terminal de autobuses varias calles del primer cuadro eran sitio de “terminal” de los camiones foráneos.

La Línea Estrella Blanca tenía su sitio frente al Hotel México, la Estrella Blanca en Gante y 5 de Febrero, la Flecha Amarilla en la segunda cuadra de 5 de Mayo, los Arandeños cerca del Jardín, entre otros.

La salida de las terminales foráneas dio otro semblante a la zona, que se consumó con la creación de la Zona Peatonal hace 50 años.

Cuatro décadas de la Zona Peatonal, ¿apenas en su segunda juventud? o ¿una anciana prematura?

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