Desde que se anunció el cambio del Hospital General Regional a San Carlos la Roncha, hubo varios detractores que se opusieron de manera terminante. En primer lugar, porque se trataba de un lugar tradicional, y en segundo, porque las ventas de los comerciantes descenderían de manera considerable.
Actualmente, a dos meses que termine el año, los domingos por la mañana el jardín frente al Hospital de la calle 20 de enero luce solitario, olvidado, y frecuentado por personas sin hogar. Por su parte, los comerciantes saben que las ventas ya no son ni serán las mismas.
Hasta el momento, su principal esperanza es que la situación mejore y que de alguna u otra manera, las autoridades del municipio reactiven la zona, que se encuentra olvidada. Hasta el momento, la zona permanece en un “stand by”.
Incluso la farmacia de Similares, que se encuentra frente a lo que durante años fueron las instalaciones del Hospital General Regional, y solía ser de las que más vendía, hoy en día ha perdido su demanda y oferta considerablemente. De acuerdo con la dependienta del negocio, las cosas no marchan bien. Durante los buenos tiempos del hospital había muchísimas ventas, desde un mero ibuprofeno hasta un paracetamol, pero actualmente prácticamente no hay.
Los comercios no están muy “movidos” los domingos. Habitualmente hay un negocio de quesadillas, pero la mayoría han perdido clientela desde la despedida de lo que fuera el Hospital General Regional. Himelda Sazueta es otra de las vendedoras afectadas. Hoy en día se dedica a ofrecer periódicos a los clientes o a vender quesadillas, cuando tiene la posibilidad.
“Dicen que van a reactivar la zona. Pero lo que yo quiero es saber para cuándo. A muchos nos ha afectado, aunque sabemos que el cambio del hospital es para bien”, advierte.
Las personas con hogar también se han visto afectadas. Tal es el caso de Emilio Robledo, quien usualmente pasaba la noche en el jardín y nunca faltaba algún alma caritativa que le diera un vaso con champurrado o un tamal. Hoy en día la zona está completamente sola y olvidada.
“Aquí antes estaba lleno de vida, ahora está cada vez más solo”, dice al momento que se acurruca en una de las muchas bancas del jardín.
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