Este viernes 30 se celebró el Día del Niño y quiero expresar que es uno de los días para conmemorar más importantes, porque no hay nada más hermoso y deseado que un niño y por supuesto que nuestras queridas niñas y queridos niños tienen el mismo valor y los queremos por igual. No concibo un niño que no sea bueno, con características y formas de actuar distintas, pero siempre con algo muy especial que los identifica plenamente: su inocencia, pues saben decir la verdad y lo que sienten, saben querer y el odio ni lo conocen. Quizá exhiban su tristeza en mayor o menor grado, de acuerdo a circunstancias que le rodean.

Todos los niños de todo el mundo pueden tener diferentes condiciones debido a la situación de pobreza y que no hay manera de tener la atención debida por falta de recursos económicos. En forma despreciable algunos padres los han abandonado y los niños que están en esta condición siguen teniendo los mismos valores, inocencia, nobleza y cariño. Deseamos que estos niños tengan las mismas oportunidades de felicidad, salud y educación, y la misma sociedad cuando sus padres no tienen el recurso, debe ayudar junto con las organizaciones gubernamentales a que se logre un propósito de superación e igualdad de derechos para todos nuestros queridos niños.

No podemos pensar que un niño tenga mejores sentimientos que otros, lo que los hace cambiar es el entorno familiar que los rodea; ellos no saben distinguir por qué hay desavenencias entre los matrimonios y sufren más que lo que nosotros nos imaginamos cuando hay problemas conyugales, incluso pueden llegar a tener afectaciones psicológicas. Estos niños que se convierten en adolescentes, jóvenes, damas y hombres maduros se van a comportar en sociedad de acuerdo a como transcurrió su vida en su niñez y quizá algunos recuerden con tristeza lo que no pudieron tener, por eso es muy importante darles ahora la atención, cariño y educación, para que en su futuro tengan la oportunidad de ser hombres y mujeres de bien, orgullosos de su comportamiento en sociedad y triunfadores en la vida.

Lamentablemente en México se dan casos de niños maltratados, quien hace eso o lo permite está violando todos los más elementales signos de consideración y amor a los niños, aunque no sean los propios y en su actitud es cobarde y despreciable. Ojala que los organismos gubernamentales y los formados por la misma sociedad logren superar las metas que no han cumplido para la atención de la niñez.

Nuestra Liga de Béisbol infantil y juvenil cada año hace un pequeño homenaje a todos los niños con un pequeño obsequio de juguetes y dulces. El año pasado cumplimos 50 años de tener una Liga gratuita para que ellos jueguen libremente, porque a un niño lo que más le interesa a esa edad es el juego pero por la pandemia no fue posible convivir y este año no va a haber nada por la misma razón, solamente incrementaremos nuestras oraciones para ellos.

Todo el mundo se ha preocupado por vacunar a los adultos mayores, a los jóvenes, maestros y deportistas, y que bueno que así sea, pero yo pregunto: ¿qué cuidados tienen para proteger a nuestros niños?

Por lo pronto no hay vacunas para nuestros niños de todo el mundo, porque la vacuna se aplica después de los 16 años y ¿qué pasa con los más pequeños? Aquí en México no hay una estadística congruente ni soluciones para evitar la enfermedad que ha llegado también a estos pequeños y por desgracia la muerte.

Invito a todos,  sociedad y gobierno, a que hagamos caso de la amenaza, porque están rodeados de innumerables peligros y con nuestro ejemplo formemos un futuro para que nuestros hijos tengan salud, educación y amor constante.

¡Que vivan los niños de León, de Guanajuato, de México y del mundo!, pues ellos son los merecedores absolutos de nuestro más intenso cariño.

Hay que recordar todos, inclusive adultos de la tercera edad, que seguimos conservando la condición de ser niño.

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