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Nuestras Grandes Tradiciones Leonesas.

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Quiero esta vez expresar una tradición que conservamos todos los leoneses.

En nuestra ciudad tenemos una Catedral que inició su construcción en 1760, cuando los jesuitas iniciaron la construcción del Templo de la Compañía Nueva y fue terminado y remodelado por Luis Long alrededor de 1885. La Catedral es bellísima por dentro y por fuera y tiene una magnificencia extraordinaria. Lo que le da la gran importancia religiosa y maravillosa es la presencia de la patrona de León, la Madre Santísima de la Luz.

La imagen de la Virgen de la Luz llegó a la ciudad de León el 2 de julio de 1732, su origen proviene de una pintura realizada a petición de un sacerdote jesuita en Palermo, Italia, en 1732. Su llegada conlleva un sorteo que se dio para decidir a qué colegio jesuita del mundo se enviaría, se realizaron tres sorteos consecutivos y en todos ellos resultó seleccionada la entonces Villa de León (México), motivo por el cual los fieles leoneses consideran que su llegada fue un acto providencial del amor que le tiene a los leoneses.

Hace aproximadamente 70 años, cuando yo era muy pequeño empecé a vivir un movimiento religioso que consistía en el mes de mayo asistir a peregrinaciones; lo viví de cerca ya que mi padre Don Tiburcio Medina Campos, representaba a propietarios y trabajadores de los talleres mecánicos, y mi padrino José de Jesús Hurtado Ramírez, representaba a los talleres de carpintería y madererías, también se agregaban en cada vez a los talleres de pintura y pintores independientes de la ciudad.

Se reunían a principio de año para planear como se iba a organizar cada peregrinación y recuerdo como si fuera ayer que acudían muchas personas que se distribuían el trabajo para solicitar en la ciudad el apoyo para la fiesta que se hacía frente a la Catedral cada año. Desde principio de año mandaban una lista de todos los gremios y las escuelas que había en la ciudad y todos competíamos en llevar las mejores cosas, para honrar más a nuestro modo a la Virgen. Curtidores, Zapateros, Comerciantes, Profesionistas, etc., íbamos en diferentes días a las 6:00pm que se iniciaba la peregrinación y vivíamos ese evento intensamente toda mi familia y todos los leoneses de acuerdo al día que nos tocaba.

Recuerdo que entrabamos con estándares que estaban pintados representando por ejemplo los madereros a San José y así cada uno entrabamos con los cantando y recuerdo la primera estrofa:

¡Gloria, Gloria a la Virgen María,
Protectora del Pueblo Leonés!,
Inflamados de amor y alegría,
de rodillas caed a sus pies.

Posteriormente se daba la misa y el reparto de las estampitas; al final la fiesta en la calle con orquestas de música que se contrataban de San Francisco del Rincón, en especial la orquesta del Maestro Garibay y se iba a traer también una orquesta que tenía fama nacional, la Orquesta Valle de Santiago y por supuesto que la pirotecnia y los castillos a las 10:00 pm hacían las delicias de los cientos que estábamos ahí, que nos deleitábamos con los puestos de antojitos mexicanos, enchiladas, sopes, etc. y se cerraba la Calle Álvaro Obregón desde el Correo hasta el inmaculado y la Calle Hidalgo desde el Boulevard.

Todos los días había fiestas y nos divertíamos todos, niños jóvenes y adultos de una manera sana y venerando a la Reina del Cielo y perdí la cuenta de en cuantas peregrinaciones estuve, pero fueron muchísimas. Cuando murió mi padre, mi tío José de Jesús tomó las riendas y cuando el murió mi primo Mario Hurtado se hizo cargo y dirigía en la parte religiosa y también en las fiestas un padre inolvidable que era todo amor y todo corazón, El Padre Lupe, que todo mundo recordamos. A la muerte de él, el sacerdote que fue nombrado en su lugar no pensaba de la misma manera y restringió las peregrinaciones.

Este pasado miércoles se volvió a hacer una fiesta enorme y bonita, recordando todo y auspiciada por los tablajeros, carniceros y restauranteros de la ciudad. Fue grandiosa, aunque la lluvia llegó inoportunamente.
También en el mes de junio las peregrinaciones eran al templo expiatorio. Fue el Padre Bernardo Chávez quien concibió la construcción del Templo Expiatorio, ya que había una pequeña capilla conectada a otra con la presencia de la Virgen de Lourdes, posteriormente a la muerte del padre Chávez, tomó la estafeta el padre Olvera y durante más de 30 años continúo las obras de construcción del hoy Templo Expiatorio dejándolo casi terminado y ¿cómo le hizo económicamente? A base de limosnas y el cariño del pueblo de León hacía el Sagrado Corazón, que hoy preside en el templo que es inmensamente bello en su interior y su exterior y las catacumbas donde están nuestros seres queridos en criptas son únicas en el país, por eso el Templo Expiatorio es orgullo de León, único en el país y con resonancia internacional.
Nunca olvidaremos nuestras tradiciones, seguiremos fieles a la Virgen María y al Sagrado Corazón, porque son los protectores del pueblo leonés.

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