Es necesario pensar qué significan estas afirmaciones. Primeramente, podemos considerar que después de tantos problemas en los últimos dos años es necesaria una nueva normalidad, claro que estamos en todo nuestro derecho de pensar que así las cosas deben ser. Hablemos de algún tiempo anterior cuando la situación del país era difícil, pero no como ahora, pues estamos viendo un estado de cosas diferentes y trataré de explicarme.

Se ha desatado un incremento de violencia y así vemos que en los medios de comunicación nos informaban de forma extraordinaria cuando había masacres, ahora hay una cada semana y citamos por ejemplo los estados de Zacatecas, Michoacán y también Guanajuato que seguimos conservando el deshonroso primer lugar en muertes dolosas y delitos de diferente orden diariamente.
La normalidad que deseamos incluye, por supuesto, una disminución de la pobreza, que los salarios sean justos y alcancen la canasta básica sin ver día a día el aumento de precios, pues tenemos a nivel nacional una inflación de 7.3% que no se había visto en muchos años.

Una de las amenazas más importantes desde hace dos años es la pandemia del coronavirus que cuando empezó no tenía variantes y posteriormente surgió la variante Delta que fue bastante agresiva y que todavía no se termina. Pero, actualmente, nos encontramos con la presencia de un virus con más contagioso y afortunadamente menos mortal. Esto por supuesto ha causado un descontrol en toda la población de todas las clases sociales, raza, edad y género. Estamos resistiendo actualmente esta enfermedad, pero nos está desgastando y causando problemas económicos y ausencia en el trabajo, a la vez que es necesario crear un ambiente de tranquilidad para que en las próximas elecciones y revocaciones de mandato se lleven a cabo con una normalidad deseada, pues no existe actualmente tal, ya que hay una guerra anticipada entre los partidos que tienen más ansias de poder que de ganas de servir al pueblo que los va a elegir y por eso lo prometen tanto, porque saben que no es posible cumplir.

Hay una realidad que vivimos intensamente, producto de esta nueva variante Ómicron; es una realidad que hay un aumento enorme de conseguir pruebas para detectar si estamos contagiados o no del Covid-19 variante Ómicron, o bien es una gripa o influenza, que también es contagiosa y en algunos casos mortal. La realidad es que hay un desorden no controlado por nadie entre la multitud de laboratorios que no dan resultados verídicos y la mayoría son caros, y otros, aunque son muy económicos, no dan ninguna certeza y cuesta trabajo encontrar laboratorios serios que nos digan la realidad. Paradójicamente, el Gobierno Federal está desalentando a la población para que acceda a pruebas y si pensamos mal, quiere decir que no quieren gastar lo que es necesario para la salud de la población.

La realidad es que, a pesar de los programas sociales, ayudas a adultos mayores, becas a estudiantes y otros más, la pobreza se ha incrementado; por otro lado, la población sigue organizando fiestas de todo tipo y las autoridades dicen que están clausurando algunas de ellas, pero siguen aumentando y los contagios también.

Una realidad es que también el gobierno está permitiendo reuniones en centros de diversión, como es el caso de la Feria y los eventos deportivos, y nos quieren convencer que han incrementado las medidas sanitarias para evitar los contagios, reduciendo los aforos. La realidad, como me dijo un amigo empresario en una encuesta que he hecho, me expresó que se está combatiendo el fuego del Covid aventando gasolina donde existe; también otro empresario amigo mío me dijo y retomo la frase a quien corresponda “no hay que hacer las cosas fáciles por su simplicidad, costo o por un interés económico, sino hay que hacer lo más conveniente aunque tengamos que hacer sacrificios para obtener un bienestar posible”.

ESCRIBE UN COMENTARIO