En Guanajuato la situación social, económica, de seguridad y salud está cada vez más y más complicada. En lo que va de este año ha habido más de 1,523 asesinatos, en todo el estado. Con un promedio de 12.7 víctimas por día si bien nos va.

La Leyenda Urbana llamada Covid-19, no solo está presente. Llegó para quedarse y está provocando muchos problemas en la atención médica, saturando los hospitales. Hoy ya hemos visto casos muy cercanos, incluyendo familiares. Ya suman ocho mil 263 los casos confirmados y cada día incrementan en forma importante.

Vemos que la economía se esta resquebrajando poco a poco. Escuchamos en algunos medios  que en nuestra entidad se han tomado medidas, realmente poco eficientes para contener la bola de nieve que se avecina.

Para rematar el presidente de México en uno de esos discursos mañaneros invita a que las personas seamos pobres y lanza la pregunta ¿qué vamos a hacer con los ricos?

La supuesta “4ª Transformación” ha sido todo un fracaso, por donde se le vea. Lo que si es claro es que, debido a esto, ahora ya lo que prometió no se cumplirá y afirma que nunca lo dijo. Aunque sí lo mencionó, en repetidas ocasiones, no solo en campaña, (que aún continúa en ella), también ya como el presidente de algunos mexicanos que dicen que votaron por él, pero ahora ya no los vemos o han desvanecido su presencia confundiéndose y camuflando su apariencia con el medio ambiente.

Se le ve contento porque, según sus datos, es el mejor presidente que hemos tenido y todo va viento en popa, hacia algún sitio, en su distorsionada realidad.

Se ha pasado por el arco del triunfo la idea, que las personas tienen un deseo innato para autor realizarse y dependerá de cada una de ellas, la forma como lo hagan. No como lo dicte él, ante un discurso 100% comunista y con tendencias de aquellos dictadores cubanos o venezolanos.

México es un país de pobrs. En eso concordamos. Existen, de acuerdo con estadísticas del INEGI, 55.3 millones de personas catalogadas como “necesitados”, por no decir pobres. Es decir, sin recursos o con muy poco ingreso que no les permite cubrir las necesidades básicas descritas por Maslow.

“La pobreza va más allá de la falta de ingresos y recursos para garantizar unos medios de vida sostenibles. Entre sus manifestaciones se incluyen el hambre y la malnutrición, el acceso limitado a la educación y a otros servicios básicos, la discriminación y la exclusión sociales y la falta de participación en la adopción de decisiones.(ONU)”.

Hoy, el deseo es que esto crezca, por decreto presidencial. La verdad es que en nuestro país hay mucha pobreza de diversa índole. Pobreza de conocimientos, de participación, de actitud. También mental y espiritual.

Desear que seamos pobres para no exigir, educarnos o crecer, solo hace ver que no hay ningún interés por las personas ni por el bien de todos los mexicanos.

La clase media esta siendo atacada y en busca de su destrucción. La clase alta, con recursos asustada sí, pero con oportunidad de abandonar el barco e irse a otros mares más seguros o buscar el acercamiento desleal con el gobierno actual.

Los ricos del poder que hoy ostentan cargos en la actual administración intentan justificarse, esquivando la autoridad, defendiendo sus intereses. Ahí, no importan ser ricos. Son protegidos del sistema.

Mientras, aterrados, los partidos políticos buscan salvaguardar sus intereses, luchando férreamente en proteger sus participaciones que afectan el 6% del PIB. Dejan hacer y dejan pasar todo con tal de estar con aparente tranquilidad. Los legisladores, nombrados por el pueblo, ausentes, perdidos en dimes y diretes, echando culpas sin ejercer su trabajo en favor de la sociedad y de México que es su patria, como una propiedad inalienable.

No es fácil gobernar. Cada cabeza es un mundo.

De acuerdo. No todos pensamos igual. Afortunadamente podemos disentir.

No deseamos, muchos mexicanos, convertirnos en un país comunista.

A todas luces fuimos advertidos que eso pasaría. Hoy nos encaminamos hacia eso que nunca pensamos que fuera verdad.

Muchos están azorados. Piensan que nuestro vecino del norte no permitirá que México sea una piedra comunista en su zapato.

Desconocemos la agenda política estadounidense y el porqué ha dejado que las cosas sigan el rumbo que ha tenido nuestro país, tan cercano a su frontera, no solo con el actual gobierno, también con la delincuencia organizada. (¿Elecciones próximas?)

Ya no siento lo duro, sino lo tupido.

¡Hasta la próxima!

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