
En el jardín principal ciudadanos arrancaron por segunda ocasión las cintas plásticas, para sentarse a descansar o reposar, a pesar de que claramente dice «prohibido» en letras negras.
Algunos otros no invaden estos espacios ni rompen las cintas, simplemente se sientan en las jardineras por varios minutos, algunos de ellos incluso acompañados de una o más personas.
Esta situación prevalece más en los pasillos como el Pasaje Catedral, donde jardineras y bancas están rodeadas de personas.
Las autoridades han tratado de cumplir con su parte, sobre todo durante los primeros días, pero en las últimas semanas y luego de la reactivación se han visto rebasadas por el número de ciudadanos que acude a la zona centro de la ciudad y sobre todo por el gran número de personas que no acata las indicaciones pese a que son en beneficio de su salud, la de sus familias y de toda la ciudania para evitar la propagación del Coronavirus.