Las noches en la calle Vista Voyero, de la colonia Vista Esmeralda, dejaron de ser tranquilas. Para una vecina que vive sola con sus dos hijos menores, cada día es una batalla contra el miedo: amenazas de muerte, insultos, agresiones físicas, daños a su hogar y un silencio institucional que, lejos de protegerla, la deja a la deriva. “Ya no la queremos en esta colonia”, le gritaron antes de escupirle el rostro. Esa fue la primera advertencia.
Según el testimonio, la problemática comenzó el año pasado tras los daños a una vitrina de su propiedad, presuntamente provocados por menores que jugaban con un balón. La afectada presentó la denuncia correspondiente, entregó evidencia y proporcionó testigos.
Sin embargo, al buscar apoyo de las autoridades, asegura que no fue escuchada debido a la supuesta influencia de la madre de los menores, quien se ostentaba como presidenta de la colonia.
Lo que inició como un conflicto vecinal, hoy ha derivado en amenazas directas de muerte, agresiones verbales y daños materiales a su domicilio. La situación más grave ocurrió el pasado lunes por la noche, cuando un hombre llegó a su vivienda y destrozó el medidor de luz, dejándola sin servicio eléctrico. Minutos después, tres mujeres, entre ellas la madre del menor involucrado, le gritaron desde la calle que la iban a “mandar a matar”.
“Me metí a mi casa y me encerré con mis hijos. Tuve que pedir ayuda a la policía. Llegó una unidad y constató los daños al medidor, pero hasta la fecha no hay rondines ni medidas reales de protección”, relata la denunciante, que asegura no tener otra red de apoyo familiar en la colonia.
A los actos de intimidación se suma una amenaza directa hecha por la hija de una de las agresoras, quien le gritó en plena calle que su esposo fue quien rompió el medidor “como advertencia” para que abandone la colonia. Además, su cuñado (un adulto mayor de 63 años que le ayuda a cuidar a sus hijos) también ha sido amenazado de muerte si continúa apoyándola.
La mujer asegura vivir con miedo constante, sin poder dormir ni enviar a sus hijos a la escuela con tranquilidad. Ha solicitado ayuda psicológica y está en espera de una valoración en San Pedro.
“No me puedo cambiar. La casa es del papá de mis hijos y es lo único que tengo. Gano 900 pesos a la semana. No puedo pagar renta. Solo pido vivir en paz.”
Esta situación expone no solo la vulnerabilidad de las mujeres que denuncian violencia vecinal, sino también las posibles fallas institucionales en la protección de quienes deciden hacerlo. La afectada asegura haber solicitado patrullajes constantes, sin resultados visibles. Las amenazas han escalado a tal punto que ahora se dirigen también a sus hijos menores.
Hacemos un llamado enérgico a la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, a la Secretaría de Seguridad Pública de León y al Gobierno Municipal, para que: Se dé seguimiento inmediato a la carpeta 65246, se garantice la seguridad de la denunciante y sus hijos, se investigue si existe alguna red de protección o tráfico de influencias en la colonia Vista Esmeralda, se actúe con firmeza contra las amenazas de muerte y los actos de violencia. Cualquier omisión en este caso puede traducirse en una tragedia que pudo evitarse.
