
En calles y centros donde aún es posible ver el tránsito de las personas, desfilan todo tipo de cubrebocas, incluso invitando a la creatividad e ingenio, es decir, con todo tipo de diseños y materiales.
Los hay desde los más sencillos, caseros realizados con materiales elásticos, licra o neopreno, que presume resistencia al calor, que han adquirido popularidad por su accesibilidad en precios, que va desde los 15 pesos.
Pero los hay quienes prefieren los hechos a base de tela, que hoy también son incluso comercializados con varias plantillas.
Algunas incluyen mosaicos, pinturas de flores, y otros que asemejan a diseños de ropa a cuadros.
Otros eligen los que muestran sus aficiones, como equipos de futbol. Uno de ellos desfila con el cubrebocas del Club América, pero también es posible encontrar del Club León, para los Panzas Verdes.
Unos más, también resultan auténticas máscaras. Una mujer presume la de La Parka, el acaecido célebre luchador de la AAA y un hombre que lo acompaña, tiene la de Súper Muñeco.
Para los menores, también resulta una oportunidad de encontrarles entretenimiento en un momento difícil.
Acercándose a los que los venden, han adquirido cubrebocas con plantillas de estrellas, muy coloridos y en cruceros, es posible ver de superhéroes, como Los Vengadores, Spiderman o para algunos pensados en caricaturas como Peppa, la popular cerdita rosada.
El rango de precios es una ventaja para los que no pueden conseguir los N95, hoy escasos en muchos lados de la ciudad. La gente también es consciente con el uso de los azules de tela, que aunque aún pululan, prefieren dejar al uso de enfermeras y paramédicos.
Ya sea por el precio o los materiales, las personas buscan los cubrebocas que les gustan y eso les ha dado a particulares la idea de comercializarlos a domicilio, pues se pueden fabricar con materiales a la mano.