Considerado el principal atractivo turístico de la ciudad, el Museo de las Momias ha perdido atractivo ante el turismo y aunque las tarifas de acceso han recudido su costo, cada vez es menor la cantidad de turistas que lo visitan.

Desde el pasado mes marzo de 2020, que debido a la emergencia sanitaria provocada por la pandemia del Covid-19 obligó al cierre del lugar, por espacio de unos 4 meses, sus niveles de visita de turistas han caído de manera inesperada.

Incluso, como medida para generar una mayor presencia de visitantes, autoridades municipales optaron por disminuir el costo de entrada de 96 a 54 pesos, sin que se logre reactivar la presencia del turismo.

El regidor, Alejandro García Sánchez, vocal de la Comisión de Turismo del Ayuntamiento explicó que el nivel de visitantes hasta antes de la pandemia no se ha alcanzado hasta la fecha.

“Hay una baja en la cantidad de personas que visitan el Museo de las Momias, desde que se aplicaron las restricciones por la pandemia y aunque también bajo el precio de acceso, el turismo no llega en las cantidades esperadas”, dijo.

Explicó que durante el periodo que ha abarcado la pandemia, el lugar no ha superado las 12 mil visitas, una cifra muy baja, en comparación con la cantidad turistas que suelen acudir.

Además de ser el principal atractivo turístico de la ciudad, el Museo de las Momias es también la segunda fuente de ingresos para la administración municipal y sólo en 2019 logró una recaudación por 46 millones de pesos, cifra sólo menor a lo recaudado por el impuesto predial que llegó a los 64 millones de pesos.

Este espacio es visitado por un promedio de 500 mil turistas por año que dejan la citada cantidad como ganancia, sólo que desde que llegó al Estado de Guanajuato la pandemia del Covid-19 se mantiene estancado.

Con la cantidad de visitas hasta la fecha, el Museo apenas ha logrado recaudar unos 680 mil pesos, una cifra que en ocasiones se registra en un sólo fin de semana o una temporada vacacional.

La ausencia del turismo también ha afectado a unos 200 comerciantes y locatarios del exterior del lugar, quienes dependen de los turistas que llegan para obtener los recursos para el sostenimiento de sus familias.

“Ya habido más gente, pero es poca. Hasta antes de todo esto nos iba bien a todos, ahorita apenas sacamos para llevar de comer a la casa, pero no hay de otra que seguirle”, afirmó José Luis Castillo, un vendedor de más de 70 años de edad.

E,l al igual que los cientos de comerciantes y artesanos han visto disminuidas seriamente sus ganancias, por lo que esperan por mejores momentos, pese al complicado panorama.

“Haya gente o no hay que venir todos los días. Nuestro trabajo es estar aquí, mientras se pueda porque se puede cerrar como ya paso una vez y eso si nos amolaría mucho”, aseguró.

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