
Cada altar dentro de la exposición “Muerte cabrona, no te lo lleves” cuenta una historia distinta, pero unida por el mismo hilo: el dolor, la ausencia y la resistencia ante las muertes que no debieron ser.
En estas ofrendas se honra la memoria de mujeres víctimas de feminicidio, personas desaparecidas, niños con cáncer, víctimas de genocidio y quienes decidieron poner fin a su vida. Cada espacio fue creado por colectivos, artistas y familias que transformaron el duelo en arte y el recuerdo en una súplica colectiva: “Muerte cabrona, no te los lleves.”
Flores de cempasúchil, fotografías, prendas, velas y símbolos de lucha convierten cada sala en un homenaje vivo, donde la muerte deja de ser un motivo de fiesta para volverse una reflexión sobre la vida, la injusticia y la esperanza.



